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lunes 11 diciembre 2017
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EL MESÓN DE SAN ANTONIO

ALFONSO VÁZQUEZ SOTELO 

El silencio tiene merito 

¡Cállate que te estoy hablando! es una expresión que en el paroxismo familiar se escuchaba con un reclamo de espacio para decir las cosas en la cotidianidad.  ¡Qué dejes hablar! ¡Que no entiendes! no pones atención a lo que te digo, ¡cállate! Se escuchaba sonoro. ¡Ya me calle! ¡Ya no estoy hablando! Por Dios pareces una tarabilla. Guarda silencio, por favor ¡oh te rompo la cabeza¡

Las cosas se alineaban de tal manera que por fin se guardaba el silencio para conversar. Lo más característico era solo dar instrucciones para algo, o bien dejar de hacer ruido, ese ruido que molestaba. Existen muchas llamadas los fines de semana para reportar fiestas donde el ruido es el principal elemento que enfurece y da molestia.  Se eriza la piel de pensar que es con banda.

¡Lo único que quiero es que no hagan ruido! Es la súplica, la exigencia o el deseo cuando se acerca el fin de semana. (Ya imaginaran las carnes asadas regias por la final de futbol en donde tigres y rayados, equipos ambos de Monterrey disputaran la final). ¡La locura! El ruido en el terruño.

Toda las generaciones de fines de los setenta hasta nuestros días deben de recordar el programa “En familia con Chabelo” donde se volvió clásico el juego donde pedía a un concursante que debía pasar un puente atado a los extremos con un cable que se balanceaba, debía concentrarse y cruzarlo con equilibrio, cuando el concursante debía iniciar demandaba al participante ¡ruido o silencio! Se hacía bulla si contestaba ruido y si decía silencio cantaba una canción con el título de silencio algo así:

Silencio

Que están durmiendo

Los nardos

Y, las azucenas…

“Silencio procede del latín silentium y hace referencia a la abstención de hablar o a la ausencia de ruido”

Sin duda que el silencio tiene muchas definiciones y propósitos, siempre han ponderado el silencio para el estudio significativo.

Las zonas con mayor ruido tiene siempre una alta contaminación que hace más distraído a los sujeto que las habitan, por ejemplo las franjas cercanas a los aeropuertos, las cantinas en tiempos pretéritos  se recomendaba que estuvieran lejanas a las escuelas, ahora la necesidad de espacios educativos obligan que compartir con  esos establecimientos o unos y otros se invaden esto me da oportunidad de habar de la clasificación de los silencios podemos distinguir entre silencio objetivo  ( la ausencia total de sonido sin otra connotación) y el silencio subjetivo ( la pausa reflexiva o llevada a cabo para acentuar lo dicho anterior o posteriormente )

Yo recuerdo en mi primaria siempre había ruido, hablábamos mucho (los grupos eran de 45 alumnos) las maestras de, 3, 4 y 5 de primaria me pusieron a hacer planas y planas del cuaderno con la frase “no debo hablar en el salón de clase” siempre las hice platicando con mis compañeros de banca. Quizás de eso provenga mi inquietante forma de hacer cosas hasta la fecha. Me gusta tener silencio ahora, pero la música me mueve sobre manera, me gusta la cumbia y la salsa, Vivaldi, Mozart, y la música Celta así como Regis Regina y sus aguas de marzo, el mariachi Vargas de Tecatitlán y su homenaje a José Alfredo Jiménez acompañado de la orquesta sinfónica de la Universidad Autónoma de Querétaro. Me gusta el son sea de donde sea: los jaliscienses, veracruzanos, cubanos, la guájira, el punto cubano, los huapangos de las huastecas Potosina, Tamaulipeca, Veracruz, Hidalguense y por supuesto la Guanajuatense ¡toda la música me gusta!

Pablo Neruda dice:

Yo que crecí dentro de un árbol

tendría mucho que decir,

pero aprendí tanto silencio

que tengo mucho que callar

y eso se conoce creciendo

sin otro goce que crecer,

sin más pasión que la substancia,

sin más acción que la inocencia,

y por dentro el tiempo dorado

hasta que la altura lo llama

para convertirlo en naranja.

 

El silencio es cortesía, rabia, fuerza, pasión, milagro, la reflexión más dulce  que viene desde dentro de uno mismo,  un imperativo que tiene un envoltorio de obsequio, el silencio sabe a justicia nunca a venganza, que nadie confunda el silencio con solo dejar de hablar porque entonces se abrirán las murallas del deseo  se estará sin duda en el centro de la habitación ya sin salidas contemplando  la soledad y su propia vida en silencio.   Hagamos entonces un homenaje al silencio que siempre es portador de buenos pensamientos y planes de mejor vida.

Fe erratas: en el pasado artículo sobre la feria del libro de Guadalajara, recibí de Edmundo Jacobo y de Eliezer  Jáuregui la aclaración de que no es la Universidad Autónoma de Guadalajara  la organiza la Feria del Libro sino la Universidad de Guadalajara. Tienen razón. ¡Doy las gracias!