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lunes 11 diciembre 2017
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Reuma, diabetes, cáncer… ¿Sirven los productos biofarmecéuticos?

Los productos biofarmacéuticos son fabricados emdiante la tecnología genética. Se aplican por inyección o como infusión. foto: Karl-Josef Hildenbrand/dpa/dpa-tmn

Por Elena Zelle

No todos hemos oído hablar de los productos biofarmacéuticos, que se aplican para tratar reuma, diabetes e incluso el cáncer. Son medicamentos que son fabricados con ayuda de la tecnología genética con células vivas. Su cualidad es que actúan de un modo mucho más puntual y dirigido que los medicamentos comunes, si bien son mucho más caros y también tienen efectos colaterales más fuertes.

Están en circulación desde hace unos 20 años y ya existen unas 180 sustancias. Suelen ser aplicados para enfermedades autoinmunes, sea de tipo cancerígeno o metabólicas, comenta el farmacéutico Gerd Bendas, que nos explica cómo se fabrican tomando un ejemplo: antes la insulina que se les suministra a los diabéticos se obtenía a partir del páncreas de cerdo, luego se elaboraba químicamente y se le suministraba a los seres humanos.

Para aplicar un producto biofarmacéutico, en cambio, se toma el fragmento genético clave de la insulina humana y se lo incorpora a una célula de levadura, donde se produce insulina.

Los productos biofarmacéuticos reemplazan estructuras que son propias del cuerpo. Pero más innovadores aún son los anticuerpos terapéuticos que se producen por medio de la tecnología genética. Tomemos como ejemplo el reuma: lo que hacen estos anticuerpos es actuar sin dejar fuera de batalla todo el sistema inmunológico. Están programados para actuar sobre determinadas sustancias, es decir, pueden detectar e inhibir algunas sustancias que aceleran una infección.

El profesor Stefan Schewe nos explica cómo se aplica esta terapia en pacientes con reuma: las inyecciones se dan, dependiendo del tipo de medicamento, con entre una y cuatro semanas de pausa. Algunos medicamentos se aplican cada ocho semanas, incluso puede que sea hasta en forma de infusión.

Sin embargo, y pese a que existen estos métodos, los remedios tradicionales son más comunes porque, por un lado, hacen que los pacientes sean más propensos a contraer infecciones. Por el otro, también pueden generaer reacciones alérgicas o incompatibilidades.

El farmacéutico Gerd Glaeske hace hincapié en la importancia de tener en cuenta los posibles efectos colaterales y en conversar a fondo con el médico a cargo.

Si bien los productos biofarmacéuticos pueden mejorar la terapia, suelen ser aplicados en pacientes con reuma sólo si los métodos tradicionales no bastan, sobre todo porque son sustancialmente más caros que los medicamentos tradicionales. Los biofarmacéuticos pueden costar de 10 hasta 100 veces más.

Los medicamentos biosimilares suelen ser bastante más accesibles. Tienen el mismo efecto que los biofarmacéuticos, pero su estructura es levemente distinta, es decir, utilizan recurosos distintos y eso lleva a que el precio sea menor. De todos modos, los biosimilares aún deben ser testeados y aprobados. (DPA)