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lunes 11 diciembre 2017
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ÍNDICE

EDUARDO J. DE LA PEÑA

Dicen que las calabazas se acomodan en el camino, y así parece estar ocurriendo en la integración del equipo que a partir del viernes conformará el nuevo gobierno en Coahuila.

Primero se dio la designación del Fiscal General Gerardo Márquez Guevara, que es evidente se trató de una decisión consensada entre los gobernadores saliente y entrante, y ahora se revela el segundo nombre, en uno de los más importantes cargos de la administración, al confirmarse que Blas José Flores Dávila será el Secretario de Finanzas.

Y no es que Miguel Riquelme Solís haya cambiado su decisión de anunciar el equipo hasta el dos de diciembre. Al contrario, esta semana reiteró que así será, pero estos dos cargos presentaban circunstancias especiales.

En el caso del Fiscal había plazos legales que observar en la reforma legal que se realizó y en Finanzas se tuvieron que cumplir los tiempos y formalismos para la renuncia de Blas ante el Consejo Universitario.

Blas Flores a sus 57 años llega a la cúspide de su carrera profesional que incluyó quince años en instituciones financieras, y el paso por diferentes cargos en la administración pública, tanto en la municipal como en la federal.

En la Universidad ha sido académico desde hace más de 30 años. Llegó como maestro a la Facultad de Sistemas en el equipo que integró José María Fraustro desde que fundó esa escuela.

Junto a Fraustro, con el que además tiene una relación familiar, Blas se ha desarrollado profesionalmente, y aunque es una pieza importante de ese grupo político sería injusto no reconocerle sus valimientos personales para el cargo que asumirá ahora en el gobierno estatal.

Con un perfil profesional, serio, disciplinado, la llegada de Flores Dávila a Finanzas le da tranquilidad a los diferentes sectores de la vida productiva en la entidad.

Tiene Blas los retos financieros que representa la deuda pública, y la necesidad de integrar un equipo eficiente, comprometido pero además en sintonía con su actitud accesible, pues tan importante es ocuparse de la atracción de recursos y las relaciones con la banca, que atender las gestiones de quienes venden productos y servicios al gobierno, pues lo peor sería que se repitieran historias de empresas quebradas por darle crédito a la administración estatal.

Encontrará Blas Flores un importante aliado en la persona del actual subsecretario Julián Montoya de la Rosa, que se ha destacado por su eficiencia y por llevar un estricto control del gasto, no es fácil que repita en el cargo, pero lo merece y lo necesitan ahí.

Y con este reacomodo de fichas, es inminente que se abra la contienda para elegir a un nuevo rector en la UA de C, para lo que se convocará en enero, tan pronto concluya el asueto vacacional de invierno. Mientras tanto queda como encargado del despacho Salvador Hernández Vélez, quien además tiene la mano levantada para contender por el cargo.

Se presenta, como no ocurría desde hace varios años, la situación de que dos de los integrantes de la actual administración, Hernández Vélez y Francisco Osorio, han manifestado en forma abierta sus aspiraciones.

Salvador presenta un perfil interesante, a lo largo de su trayectoria se ha consolidado como un hábil operador político, pero ello no va en detrimento de sus credenciales como académico e investigador.

La participación de Hernández Vélez en la  vida universitaria ha sido constante, visible e intensa, y ya se daba desde los movimientos de principios de los ochenta.

Tiene además relaciones en diferentes ámbitos a nivel nacional y una relación de cercanía y confianza con el gobernador Miguel Riquelme.

Interesante proceso el que se avecina en la Universidad.

 

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En otros temas, sigue sin haber una respuesta de Aeroméxico a las gestiones para reanudar sus vuelos a Saltillo.

A principios de la semana se dio a conocer que el polémico Secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, intervino y logró que Interjet, la aerolínea de Miguel Alemán, restableciera rutas a cinco destinos que había cancelado.

Interjet tenía problemas para aterrizar y despegar en la Ciudad de México por la saturación del aeropuerto y por eso canceló cinco rutas, pero ante la situación el titular de SCT logró que se le abrieran espacios.

¿Alguien ha ido a tocarle la puerta a Ruiz Esparza?, si otras cinco ciudades ya consiguieron tener de nuevo sus vuelos, ¿por qué Saltillo no?

Y que se sigan buscando opciones, si el asunto es la saturación del aeropuerto de la Ciudad de México, ahí está el de Toluca, que representa también una buena opción.

 

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A propósito de lo que cuestionamos en columnas anteriores sobre lo que ocurrió con el fondo asignado a diputados federales, en el caso de Javier Guerrero esta semana Isidro López lo invitó a iniciar la obra de la Escuela de Protección Civil y Bomberos, ya al cuarto para las doce y un año después de la asignación del fondo pero se realizará esa obra.