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martes 21 noviembre 2017
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EN EL TINTERO

JESSICA ROSALES 

Con responsabilidad 

Los medios de comunicación debemos ser críticos con el desempeño de políticos y servidores públicos, pero también tenemos que hacerlo con responsabilidad.

Es cierto que en aquellos casos en los que se involucra a parientes o amigos de estos personajes, resulta difícil diferenciar entre lo público y lo privado, pero la ley habla de términos de nepotismo y beneficio particular, que dan pauta a que sus protagonistas se sometan al escrutinio público. Lo mejor es conducirse con honorabilidad, para evitar ser señalados y sobre todo afectar a familiares involucrándolos en actos irregulares.

Sin embargo, el reciente caso de la presidenta del Instituto Electoral de Coahuila, Gabriela de León Farías llama a la reflexión. ¿En qué momento pasamos la línea de la crítica a una ofensa personal? La funcionaria denunció ataques a través de un texto periodístico de un editorialista de la localidad titulado “Fuera ropa, Gabriela de León”, quien utilizó la analogía “las mujeres como las espadas, inspiran más respeto cuando están desnudas”.

Sometí el texto del periodista al análisis de dos activistas de la Red de Mujeres de la Laguna, cuya visión es relevante debido a que son críticas y exigentes de la función gubernamental y defienden los derechos de las mujeres en cualquier ámbito.

“Que reprobable la forma de dirigirse a una mujer en el poder. Hay una parte en la que los coahuilenses estarán de acuerdo con los argumentos expresados. Sin embargo, pierde foco en la forma de presentar su debate, recurriendo a exponer a la mencionada abogada como objeto sexual, lesionando su dignidad humana, haciéndola víctima de violencia política”, expresa Ariadne Lamont.

Añade, “Exigir cuentas a la funcionaria es obligación de la ciudadanía, pero habrá que hacerse debatiendo las ideas, aportando propuestas. Es el único camino. Me parece reprobable la violencia en cualquiera de sus manifestaciones especialmente la que se ejerce contra mujeres cuando ocupan los puestos que otrora ejercían los hombres”.

La activista Adriana Romo señala: “En cuanto al actuar de ese instituto yo entiendo que el periodista está haciendo una metáfora de ambiente de “vodeville o cabaret” con el IEC, pero desafortunadamente cae en un ataque demeritando a esa persona. La mala actuación de Gaby no le da derecho a compararla con mujeres que ya de por sí tienen muchas desventajas”.

Les comparto que una servidora ha emitido fuertes críticas hacia el desempeño de este organismo y de Gabriela de León, pero considero que lo adecuado es hacerlo dentro de un marco de respeto, sin promover términos de odio y/o discriminación, y sobre todo, hacerlo con responsabilidad.