AL JEFE MAYOR

JOSÉ TORRES ANGUIANO

Con copia para la prensa celestial

Don Francisco de la Peña Dávila, “El Jefe Mayor” como con cariño nos referíamos a él quienes laboramos en EL HERALDO DE SALTILLO falleció este miércoles en Saltillo.

En los 5 años que tengo formando parte del equipo editorial de este periódico varias fueron las ocasiones en las que conversé con él, además, escuché muchas veces –de sus hijos y de compañeros del gremio- sobre su capacidad y habilidades para hacer periodismo.

Solía llamar en algunas ocasiones a la redacción después de las 8 de la noche para verificar que todo marchara bien. Varias veces fueron las que me tocó ‘cerrar edición’ y elegir las notas para la portada. Él llamaba y me preguntaba sobre el material que había elegido y las ‘cabezas’, siempre hacia sugerencias muy atinadas para que todo saliera mejor.

Su oficina es un viaje al pasado, entre fotos de sus hijos, sus libros, reconocimientos del periódico y una antigua máquina de escribir. Y al frente la primera portada de este periódico en color dorado.

En alguna ocasión, cuando trabajaba en la oficina temprano, el Jefe Mayor vino a atender y supervisar, me llamó en un par de ocasiones para preguntarme sobre cómo me sentía trabajando aquí y charlar sobre periodismo.

Recuerdo con mucho agrado que cuando gané por primera vez un premio de periodismo me llamó y me felicitó. Pero más recuerdo cuando gané el premio de periodismo cultural de la UA de C por el artículo sobre la historia de Café Oso, me felicitó no solo por el premio, sino porque –dijo- en los años que él tiene como periodista ninguno del gremio había podido entrar y recorrer ese edificio.

-¡Échele muchas ganas!-, me dijo.

Alguna vez su hija la licenciada Alicia de la Peña me contó sobre su gran habilidad para reportear sin utilizar una libreta para anotar algo. Tenía una capacidad increíble para retener información.

Con su hijo Paco, mi jefe, charlé en varias ocasiones sobre su gusto por la tierra y su faceta como diputado y servidor público.

Este miércoles que recibí la noticia de su muerte fue entristecedor, los compañeros de EL HERALDO y del gremio periodístico sin duda alguna sentirán su ausencia.

Se nos fue el Jefe Mayor, quizá porque el creador necesitaba a alguien que dirigiera la prensa celestial.

¡HASTA SIEMPRE JEFE!