Search
lunes 20 noviembre 2017
  • :
  • :

EN EL TINTERO

JESSICA ROSALES 

En el rincón de una cantina 

No se trata de la canción de José Alfredo Jiménez, aunque los eventos que les vamos a detallar sucedieron justo al interior de una cantina, en el bar Iguanas de Saltillo. Pocos documentaron el caso, pero como toda historia siempre tiene varias versiones En el tintero daremos a conocer lo que ocurrió en una noche de copas entre dos policías.

Lo calificaron como abuso de poder por parte de un servidor público, se trata del delegado de la policía operativa de la Zona Centro de Saltillo, Pedro Valencia Ibáñez, quien en su día de descanso decidió ir a beber unas ´copitas´ ¿y por qué no? estaba franco.

Los hechos iniciaron cuando casualmente se topó con César Juárez otro policía municipal que, según documentos médicos, tenía la instrucción de descansar por un accidente automovilístico a bordo de una patrulla que le valió una incapacidad. Pues no quedaría tan lesionado que andaba con varias copas de más.

El delegado reprochó al elemento que mal utilizara un beneficio de salud cuando evidentemente no tenía necesidad, pero esto no le gustó nada al primo del policía que ni tardo ni perezoso se le fue a los golpes al delegado, quien respondió la agresión.

Esta es la versión de testigos que incluso manifiestan que el encargado del bar sacó al rijoso y llamó a una unidad, la patrulla M1359 que lo trasladó a las celdas municipales. Se trata de un joven entre 25 y 30 años, lucía bastante bien sin ningún tipo de discapacidad, pero aseguró que se sintió imposibilitado de defenderse ante el oficial.

Esa fue la versión del ciudadano, por cierto, familiar del oficial con la incapacidad que le valió al delegado la suspensión de su cargo. Pero además la esposa del presunto afectado, quien vende gorditas afuera de la Dirección de la Policía Municipal, aprovechó la situación para asegurar que el delegado la extorsionaba.

Lo cierto, es que el director de la corporación Roberto Castro Sifuentes está escamado, y no es para menos considerando los recientes casos que han acontecido en Saltillo que involucran a policías municipales. ¿Pero habrá tomado la decisión correcta? En la grilla interna se dice que aprovechó el caso para suspenderlo y un allegado ocupe ese lugar ¿será?

El jefe policiaco tiene a la opinión pública siguiendo sus pasos, pero eso no debe ser pretexto para exagerar, se debe investigar y establecer si el señalado merece o no una sanción, y si no hay responsabilidad para el otro policía. Y es que llamó la atención que un grupo de ciudadanos emprendió una defensa a favor del delegado, pues aseguran que el trabajo que hizo en su sector fue intachable. ¿Se estará cometiendo una injusticia?