Search
sábado 18 noviembre 2017
  • :
  • :

GOTAS LAGUNERAS

 ARCELIA AYUP SILVETI

Bajo la lluvia Torreón es único. La ciudad se paraliza, ves pocos autos y peatones. Quienes salen, extreman precauciones, manejan despacio, las personas se cubren con lo que esté a su alcance, que pocas veces es un paraguas, porque no estamos acostumbrados a usarla. Observas a los ciclistas y motociclistas con los pantalones arremangados, tapados con impermeables y con bolsas habilitadas como tales. He visto ingeniosos toldos para bicis, que cubren la parte superior del chofer, desde los manubrios hasta la parte trasera de su bicicleta.

A menos que sea estrictamente necesario, los laguneros se transportan para cumplir con sus compromisos. Pero si es posible, la gente pospone o cancela sus actividades para evitar transportarse mientras llueve. Carmen Macías mi amiga psicóloga me contó que para los días lluviosos, sus pacientes le cancelan sus citas, que en diez años de servicio, nunca ha atendido a ninguna persona si hay lluvia.

Hace días fuimos a cenar mi marido y yo con ella y Saúl Rosales. Estábamos a punto de disfrutar de una botana cuando empezó a llover, algunas gotas empezaron a acecharnos a nuestros costados. Las capoteamos mientras charlamos y una delgada línea empezó a cubrir nuestro requesón. Vimos una copiosa lluvia por el ventanal y la cornisa.

El acecho continuó. Nos cambiamos a un área protegida, mientras vimos cubrirse el mobiliario, nuestro requesón y el piso. Nuestra plática se envolvió con el exquisito concierto que nos regaló el cielo. Platicamos sobre la conducta lagunera ante este fenómeno natural, apostamos a que nadie entraría ni saldría durante la lluvia. Saúl nos contó lo mucho que disfruta mojarse bajo la lluvia. Sentir las gotas lentas y después rápidas de agua, como cuando era niño, solo gozando de los regalos de la naturaleza.

Ganamos la apuesta: nadie llegó ni se fue hasta después del aguacero. Cuando nos despedimos vimos la camioneta de Carmen rodeada de agua. Tuvieron que hacer ingeniosas peripecias con el auto de Saúl para que saliera ilesa. La ciudad estaba encharcada: la vida estaba de vuelta.

biznagaas@hotmail.com