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sábado 23 septiembre 2017
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¿Y CÓMO PARA QUÉ SERÍA?

 

TERESA GURZA

PAN y PRD presentaron ante el INE, su Frente Ciudadano al que se agregó el MC y que según dijeron, “está abierto a todos los que quieran lo mejor para México”.

¿Pero, son ellos “lo mejor”? Lo dudo.

Primero, porque se juntan dos partidos que tienen poco en común y puntos de vista opuestos; uno, el PRD, se dice de izquierda y otro, el PAN, ha combatido por décadas, todo lo que a la izquierda le parece importante.

Segundo, porque sus dirigentes Alejandra Barrales y Ricardo Anaya no lograron consenso ni entre sus respectivos militantes; y los dos enfrentan cuestionamientos, por haber amasado fortunas en poco tiempo.

Tercero, porque sus precandidatos a la presidencia y sus gobernadores piden “acercar posturas para definir candidatos”; cuando lo que en realidad persiguen, es ser beneficiados con alguna postulación o con los huesos de alrededor.

Cuarto, y sobre todo, porque no me queda claro su programa de gobierno ni para qué quieren sacar al PRI de Los Pinos si cuando se logró, resultaron mala copia de los priistas.

Fox y el sangriento Calderón, fueron incapaces de luchar contra la pobreza, la corrupción e impunidad; de impulsar las necesarias reformas energética, fiscal, educativa o salarial; de desmantelar los corruptos sindicatos y de formar una policía, y garantizar seguridad a los ciudadanos.

Con su frivolidad, ineptitud, vicios, soberbia y complicidades, desperdiciaron sus sexenios en perjuicio de todos los mexicanos; y fue el marido de la puntera panista, el iniciador de una guerra cuyos efectos aún sufrimos.

Y los perredistas no han cantado mejor las rancheras; ya vimos como gobernaron Rosario Robles en el DF, Amalia García en Zacatecas, Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy en Michoacán, Graco Ramírez, en Morelos, o Miguel Ángel Mancera en esa ciudad de México, llena de baches, inundaciones, y asaltos.

Por lo que sabemos de ellos y de sus partidos, y porque dejaron el país y a sus entidades, inmersos en la corrupción y empobrecidos no me dan confianza.

Sus gobiernos, igual que los priistas y los verdes, nos heredaron atrasos casi insuperables; porque todos usaron los programas de lucha contra la pobreza, solo como instrumentos para allegarse votos.

Eso se advierte al caminar por cualquier calle de colonias pobres, visitar alguna escuela, o ir a alguna clínica.

Y queda aún más claro, en el reciente documento del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que advierte que el país está rezagado en todo el conjunto de programas sociales y que se han incumplido las metas del plan sexenal 2012-2018.

A todos esos gobiernos se deben, los vergonzosos porcentajes de compatriotas que sobreviven sin viviendas, escuelas, o servicios de salud adecuados; que no comen lo necesario y tienen hijos con desnutrición crónica y bajos de peso y talla.

Y es indignante y triste, que hayan sido precisamente estos mexicanos pobres, -beneficiarios solo en el papel de Prospera y otros programas “sociales”-, los utilizados por el gobierno de Peña Nieto para desviar más de tres mil 433 millones de pesos, según datos de la investigación hecha por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, dada a conocer esta semana.

Se indica en ella qué en un solo año, de 2013 a 2014, la administración peñista desvió esos dinerales a empresas fantasma, en lugar de usarlos en beneficio de los que menos tienen.

Volatizaron tres mil 433 millones de pesos y nadie sabe dónde quedaron.

Pero lo que sí se sabe, es que salieron de la Secretaria de Desarrollo Social, el FOVISSSTE, el Registro Agrario Nacional, el Banco Nacional de Obras y Pemex; y que ocho universidades, entre ellas las autónomas del Estado de México y de Morelos, fueron intermediarias sacando jugosas “comisiones”.

Y que además del Presidente, están implicados Emilio Lozoya, exdirector de Pemex; Rosario Robles, exsecretaría de Desarrollo Social, y el ex titular del Banco Nacional de Obras y hoy gobernador electo del Estado de México, Alfredo del Mazo.

Pero no solo ahí falta dinero, Gabriel O’Shea, cabeza de la Comisión Nacional de Protección Social de Salud, reconoció faltantes en el Seguro Popular y denunció ante la Auditoría Superior de la Federación y la Secretaría de la Función Pública, a los gobiernos de Guerrero, Michoacán, Morelos, Nayarit, Sonora, Tabasco y Veracruz. Porque recibieron siete mil 849 millones de pesos, y no han dado cuenta de en qué los gastaron.

Se acostumbraron, dijo, a que como nadie los controlaba no pasaba nada.