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sábado 23 septiembre 2017
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Padre ‘Meño’, acusado de pederastia, asegura ser inocente

Dice que se trata de un acto de difamación en su contra

De recobrar su libertad buscaría seguir ejerciendo como sacerdote

JOSÉ TORRES | ROBERTO FRÍAS

El sacerdote católico Juan Manuel Riojas Martínez, mejor conocido como ‘Padre Meño’, quien se encuentra preso en el Centro de Reinserción Social (CERESO) de Piedras Negras, acusado de violación calificada por abuso de autoridad en contra del seminarista Javier Calzada Tamez y el exseminarista Ignacio Martínez Pacheco, señaló, en entrevista exclusiva con EL HERALDO DE SALTILLO, que es inocente y que confía recobrar su libertad el próximo 18 de enero de 2018.

El padre Meño se entregó a la justicia el pasado 18 de agosto, después de casi 5 meses de estar prófugo y ser buscado inclusive por Interpol.

Juan Manuel Riojas, de 47 años, dijo sentirse difamado y calumniado por las acusaciones hechas por Javier Calzada e Ignacio Martínez, con quienes, dijo, tuvo solamente una relación de formador-alumno en el Seminario de Piedras Negras, en donde fungió como padre espiritual y posteriormente como rector.

Reveló que en los 5 meses en los que fue buscado por las autoridades no escapó a ningún lugar, y permaneció en su casa en Piedras Negras, pero alejado de su ministerio como sacerdote, esperando el momento preciso para poder responder por las acusaciones en su contra, señalando que no se calificó en ningún momento como prófugo de la justicia.

Custodiado en todo momento por elementos de seguridad, el sacerdote, con un semblante reflexivo que denota cansancio, y vestido con el uniforme color caqui que portan todos los reos, fue entrevistado por este medio en una de las oficinas del CERESO de Piedras Negras.

Señaló desconocer lo que llevaría a Javier e Ignacio a interponer las denuncias en su contra por violación y abuso sexual, respectivamente, pero dijo creer que se debe a que por su posición en el seminario supo de situaciones que quizá representen una ‘amenaza’ para el seminarista y el exseminarista, aunque indicó que por respeto al ‘sigilo religioso’, equivalente al secreto de confesión, no diría, ni ha dicho nada a nadie.

Dijo que no sabe que existan otros cinco casos de supuestas víctimas suyas en el estado, como lo dio a conocer Ignacio Martínez en la entrevista publicada por esta casa editorial.

El sacerdote señaló también que no ha tenido ningún contacto con Nacho Martínez desde hace muchos años, y que a Javier Tamez la última vez que lo vio fue en enero de este año, durante un recorrido en Allende, Nuevo León, donde el seminarista se encontraba en el ‘Curso Introductorio’.

De ser declarado inocente el próximo año, Riojas Martínez dijo que buscaría continuar con su ministerio sacerdotal, pues señaló que está seguro de que volverían a confiar en él, pues siempre buscó cumplir con la Iglesia.

 

A CONTINUACIÓN REPRODUCIMOS ESTA ENTREVISTA:

 

EL HERALDO (EH): ¿Cómo se encuentra padre?

 

PADRE JUAN MANUEL RIOJAS “MEÑO” (PM): Agradezco la oportunidad para expresar mi opinión, mi sentimiento y también mi razonamiento al respecto de lo que se me imputa.

Seguramente quienes ya tienen la oportunidad de conocerme sabrán que estoy diciendo la verdad de mi inocencia, sobre las imputaciones de parte de estas personas que hacen en contra mi persona.

Creo que he sido muy bien tratado desde que decidí entregarme a la justicia. Estuve en la ciudad de Piedras Negras todos los días desde que me hicieron saber que había una denuncia. Permanecí en mis actividades como persona normal, aunque como ministro, obviamente, las omití. Con el tiempo iba a enterándome de unas cosas y otras que finalmente me hicieron tomar la decisión de esperar a lo que fuera más conducente.

 

EH: ¿Estaba prófugo?

PM: Honestamente nunca me sentí prófugo, sino que yo consideré esperarme para ver las condiciones en las que se me quiere imputar. Me enteraba de unas noticias que decían unas cosas y en algunos medios decían otras cosas, y yo no entendía la intención de quienes me acusan.

Ante esta situación considere oportuno hacerme asesorar por algunos abogados. Ya con el apoyo de ellos me hicieron ver que no estaba incorrecto mi proceder y me recomendaron que tuviera paciencia hasta que todo estuviera claro, para que yo pudiera hacer una presentación voluntaria para hacer mi declaración. Hubo momentos en los que se intentó pero no se pudo.

Con el tiempo me enteré de una orden de aprehensión y fueron cosas que se dieron, pero asesorado por los abogados llegamos al punto en el que pude tomar la decisión de entregarme y así fue.

 

EH: ¿Entonces no se estaba escondiendo?

PM: Yo no diría que escondiendo, más bien preparando para el proceso. Con las pruebas que pudimos recabar y con la confianza que tengo en mí mismo, yo iba a la audiencia con un optimismo y sigo así, con confianza en Dios, en los hechos que sí he cometido y en los que no he cometido. Las pruebas son claras y contundentes para los jueces.

 

EH: ¿Se enteró que existían intenciones de denunciarlo?

PM: Yo no tuve contacto con ellos (Javier Tamez e Ignacio Martínez), ni sabía que tenían intención de denunciarme.

 

EH: ¿Cuándo fue la última vez que los vio?

PM: A Ignacio tengo años de no verlo y a Javier lo vi en el mes de enero en mi última visita que pude hacer como rector del seminario a Allende, Nuevo León, en donde están estudiando los alumnos del Curso Introductorio a la Filosofía.

 

EH: ¿Hubo un acercamiento con Javier en aquella ocasión?

PM: No, ningún acercamiento en particular para dialogar sobre ningún tema. Hablé como de costumbre con la comunidad en general, es decir, con todos los alumnos. Fue la última ocasión en que yo vi a Javier personalmente.

 

EH: ¿Cuál ha sido la actitud del obispo Alonso Garza con usted? ¿Tiene apoyo de la Diócesis de Piedras Negras?

PM: Yo considero que desde que el obispo y yo platicamos el tema, él expreso su disposición de escucharme en cuanto a mí me fuera necesario hablar con él. Esa fue su postura cuando me encontré ante esta situación que él me hizo conocer.

Ante lo que estaba viviendo, honestamente no considere conveniente ponerlo a él en un problema.

 

EH: ¿Usted es inocente?

PM: Definitivamente.

 

EH: Ignacio dice que además de ellos dos hay otras cinco personas que se dicen víctimas de algún tipo de abuso sexual de parte de usted. ¿Qué opina sobre esto?

PM: Desconozco que existan, incluso desconocía que ellos dos se sentían víctimas de mi persona, de tal forma que lo que él considere conducente y la ley le permita hacer, yo estoy en la disposición de asumir lo que sea necesario según nuestras leyes. Me sé inocente respecto a lo que se me acusa y desconozco si alguien tuviera intención de dañar más, difamarme o calumniarme.

 

EH: Entonces ¿qué llevo a Ignacio y Javier a denunciarlo?

PM: Hay un criterio que en lo personal seguía cuando era formador en el seminario. Yo no podría ser amigo de los alumnos, yo soy padre, soy guía, soy formador, soy maestro, no puedo ser amigo de ellos. Eso era algo que personalmente respetaba en el oficio del sacerdocio durante las dos etapas que estuve en el seminario.

En un primer momento me tocó ser promotor de vocaciones y padre espiritual, y como tal animaba, motivaba y orientaba a un joven entrar al seminario, buscaba cómo despertar la chispa para que un joven quisiera entrar al seminario y también me tocaba orientar, guiar y estar acompañando el proceso de un joven interno en el seminario con las debidas normas de la iglesia, que era el sigilo.

Creo que en este caso, dado que yo tenía información como padre que no debía revelar, por el sigilo religioso, ni siquiera a los prefectos o al rector, ni a nadie, con el conocimiento de muchas de estas cosas, pienso yo que pudiera ser un elemento para que se me acusara. Yo conociendo la voz de todos en el seminario, en confesión, pudiera ser algo que motivara a inculparme.

 

EH: ¿Sentían temor a que usted dijera algo que sabía?

PM: Como director espiritual yo debía guardar y he guardado lo que los otros compañeros pudieran estar viviendo o confesando en su proceso de vocación. Creo que pudo ser alguna razón justificable en esa etapa del seminario, cuando estuve como padre espiritual.

 

EH: ¿Desconoce cualquier tipo de relación fuera de lo formativo con Javier o Ignacio?

PM: Así es.

 

EH: ¿Cuántos años duró en el seminario como formador?

PM: En la primera etapa, de 1998 al 2004, estuve como promotor vocacional y guía espiritual. Del 2004 al 2010 estuve como párroco en Nueva Rosita y en el 2010 regresé como rector del seminario.

 

EH: ¿En la primera ocasión el cargo se lo dio el obispo Raúl Vera?

PM: No, fue Francisco Villalobos.

 

EH: ¿Ha habido acercamiento de alguno de estos dos obispos?

PM: No, por las condiciones en las que me he encontrado.

 

EH: Cuando Raúl Vera llegó como obispo, ¿hubo algún señalamiento en su contra por este tipo de acusaciones?

PM: No, no hubo ninguna llamada de atención, ni señalamiento, ni la más pequeña muestra de alguna denuncia.

 

EH: Cuando lo cambiaron de formador a párroco, ¿a qué se debió?

PM: Los obispos nos pueden mover conforme las necesidades que ellos descubren o conforme al consejo que ellos reciben. El obispo Alonso llega en marzo del 2003 y en el 2004 me pasan a Nueva Rosita. Desconozco si en la disposición del obispo hubiera algún otro razonamiento, yo obedecí.

 

EH: Nos han dicho que busca su defensa para que sea trasladado al penal de Saltillo. ¿Esto es cierto?

PM: Es falso, voy a permanecer aquí.

 

EH: Si es declarado inocente en enero de 2018, ¿volvería a ejercer su ministerio como sacerdote?

PM: Así es, porque creo que mi misión como sacerdote la estaba realizando con plenitud y en la obedecía.

 

EH: ¿Hay algún procedimiento en contra suya por parte de la Iglesia Católica?

PM: En contra no, pero puede que sí alguna investigación.

 

EH: Los sacerdotes hacen tres votos cuando son ordenados: humildad, castidad y obediencia, ¿Usted ha cumplido esto como su vocación lo ordena?

PM: Mayormente sí. No puedo hablar de la plena santidad ni ponerme en un altar, pero soy consciente de que no soy un criminal que ha faltado a estas reglas deliberadamente o con dolo.

 

EH: ¿Sobre todo la castidad?

PM: Los tres votos, tanto en las cosas materiales, en la castidad, en procurar ofrecerme a Dios, he hecho mi esfuerzo.

 

EH: ¿Ya ha estado frente a Javier e Ignacio? ¿Cómo se sintió?

PM: Estuve a un lado de Javier en la audiencia, pero estaba pensando el motivo que tenía él para estar haciendo esto. Puedo decir que en momentos he sentido confusión por no entender el interés que tiene para estar en esta situación. Además esta experiencia me ha servido como preparación jurídica pero también preparación interior, porque yo no tengo más que agradecer a Dios y encomendarme para tratar de esforzarme por ir viendo lo que pasa. No es agradable, pero he puesto la confianza en la justicia.

 

EH: Hablando espiritualmente, ¿ha sido difícil el proceso?

PM: Ha sido difícil y muy desconcertante, porque fueron informaciones muy repentinas. Datos que yo no sabía y en este sentido entra más el razonamiento. No lo pude ver todo con ojos de fe. Sé que Dios está detrás de todo pero la lógica me dice que tengo que analizar lo que estoy viviendo y voy a vivir.

 

Los periodistas José Torres y Roberto Frías, de El Heraldo de Saltillo, obtuvieron acceso al CERESO de Piedras Negras para entrevistar al sacerdote Juan Manuel Riojas (FOTO: CHRISTIAN TORRES)

ESTOY SEGURO QUE VOLVERÁN A CONFIAR EN MÍ: PADRE MEÑO

Juan Manuel Riojas Martínez, el Padre Meño, insistió por último que tiene plena confianza en que las pruebas serán contundentes para demostrar su inocencia, y en la confianza hacia su abogado.

Dijo agradecer a quienes oran por él, además de ‘expresar’ su respeto por los niños y jóvenes.

“Quisiera expresar mi respeto para los niños, adolescentes y jóvenes, a quienes tuve la bendición de tener a mi cargo y confiados a mi persona.

Ahora que se pone en entredicho esta actitud de mi persona, considero que es oportuno decirles a todos los que confiaron a sus niños, y que estoy seguro volverán a confiar en un servidor, que mis respetos están siempre con ellos y que siempre busqué un cuidado de cumplir con la iglesia”, señaló el sacerdote.

“Para los jóvenes que me acusan, Dios les permita encontrar lo que anhela su corazón y su mente, porque cuando pasaron por el seminario no fue mi intención más que servir, cumplir con el ministerio y apoyarles para su proceso de vida”, finalizó.