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martes 19 septiembre 2017
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Héroe de Saltillo: fue diagnosticado con parálisis cerebral… ahora ha impuesto records nacionales en Paralimpiadas

Carlos Gregorio Salinas Delgado, un joven de 19 años, ha sorprendido a propios y a extraños, pues se ha convertido en un atleta de alto rendimiento, siendo dueño de 22 medallas de Paralimpiadas Nacionales

 De lunes a viernes, cuando sus clases terminan en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, el saltillense Carlos Gregorio Salinas Delgado, de 19 años, se carga su mochila y en una desgastada silla de ruedas ortopédica se traslada por la ciclovía hasta la casa de su abuelo en la colonia Valle de las Flores.

Cuando Goyo Salinas avanza por la ciclovía y siente al aire en su cara, mientras con sus manos impulsa las llantas de su silla de ruedas, siente ‘un aire de libertad y de independencia’, aprovecha el trayecto de casi 5 kilómetros para observar y ‘buscar nuevas aventuras’.

“Al principio es cansado, porque no solo cargas tu peso, sino una silla de ruedas con una mochila, material y demás, lo importante es que tarde o temprano llegas a tu objetivo”, comenta el universitario.

Sin embargo, Goyo se ha tenido que enfrentar a la indiferencia por parte de automovilistas e incluso peatones, quienes en muchas ocasiones no respetan los espacios destinados para ellos.

“Aquí juega muy importante la sociedad, porque la sociedad no se adapta a ti, tú te adaptas a la sociedad, pero todavía en este tiempo hay gente que te ve como extraño, y no debe ser así, en el sentido de que nadie estamos exentos de que nos pase una discapacidad, las cosas pueden cambiar de la noche a la mañana”, señala Carlos Gregorio.

Cuatro días después de que Gregorio nació en la clínica 1 del IMSS en Saltillo, le fue diagnosticada una ictericia, una enfermedad causada por el exceso de bilirrubina en la sangre, y que hace que la piel y las partes blancas de los ojos se pongan amarillas. La enfermedad la desarrolló durante una noche –según relata su mamá, Norma Delgado-, sin embargo, al hacerle el análisis le fue detectado un nivel de 35 mg/dl de bilirrubina, cuando el límite es entre los 20 y los 15 mg/dl.

Debido a su condición, Goyo requería entonces una exanguinotransfusión, que consiste en extraer la sangre de la persona y reemplazarla con sangre de un donante. Sin embargo, los médicos que lo atendían decidieron esperar a que la enfermedad se curara por sí sola, y cuando decidieron realizar el procedimiento ya era demasiado tarde.

A Gregorio lo dieron de alta diciéndole a su mamá que todo había salido bien, pero con el transcurrir de los días, Norma Delgado fue dándose cuenta de que algo iba mal.

“Goyo no se movía, era un tablón, le provocaron una parálisis cerebral infantil, a causa de un derrame cerebral, provocado por los niveles altos de ictericia que no fueron tratados a tiempo”, señala la mamá de Goyo.

Aquello fue como un balde agua fría para Norma, quien confiesa que al principio pensó que su hijo requeriría de unas cuantas terapias y estaría bien, pero no fue así.

Gregorio no puede caminar, su cerebro bloquea el movimiento de sus piernas, pero esto no ha sido impedimento para superarse cada día.

Cuando era un niño, un día le dio por hacer deporte.

“Yo era un niño gordito, sin condición, sin rendimiento, daba ternura, jamás pensé que mi vida fuera el deporte. No me veía oportunidad alguna”, relata Carlos en entrevista con EL HERALDO.

Entonces decidió prepararse para competir en Boccia, un deporte paralímpico que se juega con bolas como las del boliche. Pero cuando Carlos Gregorio llegó a las clasificatorias, le dijeron que él no podía competir en ese deporte, sino que debería hacerlo en atletismo.

Goyo tenía entonces 7 años, y pese a no haberse preparado para competir en carrera de silla de ruedas, y ni siquiera contar con una silla de ruedas deportiva, especial para este tipo de competencia, aquel día quedó en primer lugar, clasificó e impuso el primer record nacional.

Luego, a la misma edad, en su primer Paralimpiada Nacional obtuvo sus dos primeras melladas de oro.

Y desde entonces no ha dejado de competir, y no solo lo hace en carreras de sillas de ruedas, sino también en lanzamiento de bala y de disco. A la fecha Carlos Gregorio se ha agenciado 22 medallas en Paralimpiadas Nacionales, entre oro, plata y bronce. Además, ha roto todos los records nacionales en carrera de silla de ruedas.

Carlos Gregorio ha sorprendido a propios y extraños con sus habilidades, tanto en el deporte, como en el estudio. Dice que el deporte le ha servido para forjar carácter, y agradece a sus padres por el apoyo y a su entrenador Marco Antonio Salazar Rodríguez.

“Ya son 9 años que estamos juntos (el entrenador y él), es una carrera muy importante, le agradezco al coach que gracias a él he visto la vida de manera diferente y he actuado de manera diferente hacia la vida, en el sentido de que él me ha enseñado que la discapacidad no es un limitante para que tú hagas lo que quieres hacer, tienes una adaptación total, en el sentido de que tu no dependes de nadie, a veces la sociedad nos ve como un objeto sin movimiento, o un objeto de lástima, cuando no es cierto, todos tenemos esa independencia”, señala.

El sueño de Carlos es competir en una Paralimpiada, con atletas de otros países, y poder escuchar el Himno Nacional sonando mientras él está en lo más alto del podio. Y para eso se sigue preparando, a pesar de los obstáculos que ha encontrado en el camino.

La siguiente competencia de Goyo es en Colima, luego de haber pasado la clasificatoria que se llevó a cabo en Monterrey.

Pero, a pesar de ser tan bueno en los deportes que realiza, Carlos Gregorio está convencido de que ‘del deporte no va a vivir’, pues tanto él como su entrenador dicen que desgraciadamente en el país no se puede sobrevivir de ser deportista, por eso, Marco Antonio Salazar ha impulsado a Goyo a estudiar una licenciatura, y en unos años más seguramente se convertirá en un abogado.

Marco Antonio Salazar dice que en Goyo y en los otros atletas paralímpicos que entrena ha tratado de forjar siempre su carácter, pues no quiere que sean “deportistas del montón”, y esto se los repite en cada entrenamiento en el Estadio Olímpico.

“Siempre les inculco que del deporte en México no se vive, el deporte es temporal, sobre todo en el paralímpico. Se tienen que esforzar y terminar una carrera de lo que ellos vivirán en el futuro”, dice el coach.

Carlos Gregorio no se ha conformado con estar convertido desde temprana edad en un atleta de alto rendimiento, y en dejar mordiendo el polvo a sus adversarios en las competencias, sino que también es conferencista motivacional y autor de dos libros, ambos llamados ‘Vivir pa’ delante”.

Además, la misma UA de C, lo ha reconocido con la presea Ócelotl y la Lobo, y fue de niño integrante del Cabildo Infantil.

“Todos necesitamos un empujón, pero el motivo principal eres tú, si tú tienes esas ganas de salir adelante no te falta nada, hay que enfrentarse muchas trabas, a lo mejor al qué dirán, como te tratarán, pero eso qué importa, cuando uno busca su total independencia no importa nada, mientras tú te sientas bien todo gira bien”, sentencia Gregorio. (JOSÉ TORRES)

NECESITA UNA SILLA

 La silla de ruedas que actualmente utiliza Gregorio para trasladarse de la escuela a su casa se encuentra muy desgastada, pues ésta es una silla ortopédica. Goyo necesita una silla de vida independiente o de ‘basquetbol’ que pueda utilizar tanto para su traslado, sus entrenamientos y sus competencias. Si alguien desea apoyarlo, su teléfono es el  844-139-35-92, en dónde lo podrán contactar directamente