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jueves 21 septiembre 2017
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CAPITALES

FRANCISCO TREVIÑO AGUIRRE

50 trillones de dólares, el negocio de fracking en Estados Unidos

Como lo mencionamos hace algunos meses, la administración de Donald Trump tiene un interés especial en desarrollar esquemas de cooperación con México en un tema de gran conveniencia para Estados Unidos, el tema energético. El pasado mes de Junio, la Junta de Gobierno de la Agencia Internacional de Energía, aprobó por unanimidad la integración de México a la AIE siendo a la fecha el único país Latinoamericano que forma parte de este selecto grupo solo en espera de la resolución para la integración de Chile. Esta integración permitirá a México tener derecho a asistencia técnica por parte de los expertos de la AIE y sus países miembros, donde se protege el libreo comercio y se fortalecen las medidas para la inversión. Adicionalmente se podrá tener acceso a las bases de datos de la AIE, apoyo en asesoría en materia de política energética; y colaboración en acciones colectivas en casos de emergencias energéticas.

La Reforma Energética ha sido un gran detonador para la llegada de más inversiones en el sector, donde se continúe con la exploración y extracción de hidrocarburos. Usted se preguntara, ¿y qué tiene que ver esto con Estados Unidos y Donald Trump? La administración Trump ha definido que Estados Unidos cuenta con un potencial de crecimiento en el sector del gas shale y shale oil que supera los 50 trillones de dólares. México importa gas de Estados Unidos a razón de unos 4 mil 500 metros cúbicos diarios.

En materia de gasolina refinada, nuestro país importa el combustible de 8 países, siendo Estados Unidos el principal proveedor del energético. Por este motivo, Estados Unidos pretende crear un bloque comercial entre los 3 países que conforman el TLCAN, donde se pretenden crear políticas que favorezcan el comercio del gas y del petróleo. Bajo este concepto, México importa gasolina al doble del costo de venta del petróleo para Estados Unidos.

Si bien la apertura para la importación de gasolina en el marco de la Reforma Energética permitirá que en nuestro país se promueva la competitividad, la dependencia con Estados Unidos en este sentido parece irremediable. Esto es lo que en realidad le importa a Trump de México, vendernos gas y gasolina para incrementar la inversión en el sector. No por nada su gabinete de Energía lo conforman Rex Tillerson, CEO de Exxon Mobil y cuyas prácticas han sido muy cuestionadas, Harold Hamm asesor en temas de hidrocarburos a quien se le conoce como el pionero del fracking y Rick Perry que detonó como Gobernador de Texas el crecimiento de este Estado en el tema de energía no renovables. Esto es lo que si quiere Donald Trump de los mexicanos, que sigamos importando gas y gasolina en base a regulaciones que el mismo defina en una renegociación del TLCAN.

Por desgracia Trump no tiene la menor intención de apoyar el crecimiento de energías sustentables en su país, como buen empresario, no dejará que los 50 trillones de dólares que representa la extracción del gas shale en su país se le vayan de las manos. ¿Y el muro? De eso no estamos hablando ahora, pero México pagará por el (sic).
Twitter: @pacotrevinoa
email: pacotrevinoag@gmail.com