¿Planta milagrosa o placebo? El aloe vera, en el banquillo

El aloe vera, al que se le atribuyen numerosas propiedades, crece en zonas desérticas. foto: Andrea Warnecke/dpa-tmn

Por Julia Kirchner

El aloe vera está por todas partes: en cremas y geles e incluso en jugos y cápsulas. En algunos foros se destaca incluso su efecto benéfico sobre el sistema inmunológico y sus propiedades preventivas del cáncer. ¿Pero cuánto de esto es verdad? La respuesta: casi nada.

El aloe vera pertenece a la especie de las suculentas, a las que se reconoce por sus hojas bien gruesas. Esto quiere decir que es una planta que almacena mucha agua. El gel de aloe vera, una masa transparente, se obtiene de su interior. De las partes exteriores de la hoja se obtiene el aloe latex, llamado también jugo de aloe, de sabor amargo.

El aloe vera pertenece a la especie de las suculentas, que se distinguen por sus hojas gruesas que acumulan agua.

El gel y el látex se usan con distintos fines. El jugo de aloe se usa, por ejemplo, para combatir el estreñimiento. Sin embargo, los médicos recomiendan consumirlo solo como una solución temporal porque no está exento de efectos secundarios. De hecho, el juego de aloe ha sido desplazado de las farmacias por sustancias menos riesgosas en el último tiempo.

El empleo del aloe vera en forma de gel es más inofensivo. Se le atribuyen propiedades curativas en todo tipo de heridas, quemaduras, irritaciones de la piel o escamaciones. Hay incluso quienes afirman que tiene efectos beneficiosos en casos de diabetes, cáncer o HIV. Sin embargo, la mayoría de los médicos considera que se trata de promesas exageradas. Y señalan que tomar aloe vera para prevenir el cáncer es, directamente, ridículo.

¿Entonces el aloe vera no sirve de nada? No. En caso de eczema seborreico -una enfermedad de la piel por las que se forman escamas en el cuerpo cabelludo- se presenta una mejora en el 60 por ciento de los pacientes tratados con el gel, de acuerdo con un estudio. En el grupo de control se registró en apenas el 20 por ciento. También en casos de enfermedades de transmisión sexual como el herpes genital, la piel sanó más rápido con una crema de aloe vera que con un placebo.

Menos unánimes son las opiniones sobre sus efectos en la piel dañada por el sol. Para algunos farmacéuticos, sus efectos benéficos no son mucho mayores a los de cualquier crema hidratante oleosa. Sin embargo, para otros especialistas, el gel es muy útil en casos de quemaduras, ya que aporta humedad, promueve la sanación de la herida y la formación de colágeno. También se lo emplea para calmar picazones e irritaciones. En síntesis, renueva la piel.

Pero atención: estudios sobre la composición de las cápsulas o jugos de aloe vera arrojaron que contiene encimas, amonoácidos, vitaminas y minerales. Sin embargo, la mayor parte del gel – el 99 por ciento- consiste en agua. La realidad es que muchas de estas sustancias se encuentran también en frutas y verduras más corrientes, por lo que todo indica que, si se comen regularmente frutas y verduras, no hace falta apostar además a un suplemento de aloe vera. (DPA)