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Domingo 23 Abril 2017
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LA  INMINENTE AGONÍA DE  LOS HIJOS ILEGÍTIMOS DEL PRI

JAVIER PALOMO

 El próximo 4 de junio surgirá el desenlace de una película de suspenso, en la política del Estado. Y sí,  la existencia de varios partidos de la “chiquillada” pende de un fino hilo. Pero también surge una gran pregunta. ¿Cuántas de estas pequeñas agrupaciones habrán de morir, o cuántas están en agonía, luego de actuar en comparsa con el partido en el poder?

En comparación con Estados Unidos o cualquier otro país, México tiene hoy una de las democracias más caras del mundo, donde Coahuila sobresale por encima de otras entidades con la participación política de hasta 15 partidos políticos.

La llamada partidocracia, aunque no es mala y es considerada buena, representa un impacto al erario de hasta 5 mil millones de pesos anuales, que suele dispararse hasta los 18 mil millones de pesos durante procesos electorales.

Aunque en México existen sólo cuatro partidos con representatividad, PRI, PAN, PRD y ahora las incursión de Morena, del resto considerados como “chiquillada” destacan los que son propiedad de una familia.

Los grandes bribones

Coahuila estuvo en la mira nacional apenas el 2010, cuando a los partidos existentes se sumó la creación de otros más, todos ellos considerados satélite del PRI.

Así pues,  ante el ordenamiento, el titular del entonces Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, Leopoldo Lara Escalante, se validó el nacimiento del Partido Social Demócrata, del Partido Joven, del Partido Campesino Popular y del Partido Primero Coahuila.

A todos ellos se les agregó un condimento especial, todos fueron entregados a amigos del gobernador en turno y, a partir de su nacimiento fueron en comparsa del PRI en los procesos electorales venideros.

Sin el menor viso de objeción, estos “hijos pródigos” se sumaron al Partido Verde Ecologista y Nueva Alianza para atrapar el más grande grupo de electores que favorecieran al tricolor.

Obvio el costo no era otro más que mantenerse ligados a la “ubre”, lo que permitiera sobrevivir a otro proceso electoral mediante el trasvase de votos. Valores entendidos eran más que obvios, atraer una mayor cantidad de electores que luego se traducían en votos para la “los pequeñines”.

Sin el menor respeto a la inteligencia del electorado, estos siete partidos han venido haciendo de las suyas. En 2017 el panorama podría ser diferente, el lineamiento del nuevo Código Electoral obliga a los partidos a alcanzar una representación real.

Es decir, el trasvase de votos quedará en el olvido y sus líderes deberán alcanzar al menos el 3.5 por ciento del total del padrón para sobrevivir.

Pese a que las alianzas no les son redituables, muchos dirigentes de los llamados “hijos pródigos” buscan desde ahora posicionar a sus perfiles, aún y a sabiendas que no podrán sobrevivir ante la “crisis de lactación” que se avecina.

No pueden decirle que no al PRI, sabiendo que son sus “hijos” quizá no deseados o quizá pensados por la mente de un ex gobernador que sabía lo que se venía encima.

“Nosotros no iremos en alianza con el PRI y desde ahora lo decimos fuerte y claro, no somos su comparsa y no somos su partido satélite” –José Luis López Cepeda- (julio de 2016)

Meses después, y a regañadientes López Cepeda aparece en la fotografía oficial junto al dirigente de la fundación Colosio del PRI David Aguillón.

“Debemos actuar de la mejor manera y lo que no queremos es que Guillermo Anaya del PAN llegue al poder, por eso la mejor opción es ir con el  PRI” justificó López Cepeda, una vez vuelto al carril por su “papá” que a esas alturas ya parecía un padrastro.

El también dirigente del Partido Joven, Edgar Puente había atendido una entrevista donde aseguró “A ver, nosotros no somos una hechura del PRI, somos un partido político independiente y tenemos nuestros ideales definidos”. Meses después, y tras la firma de la coalición sentenció “Estamos respaldando la figura de Miguel Riquelme, por así convenir a nuestros intereses”.

¿Quiénes son los hijos adoptados por el tricolor, que inminentemente agonizan?

Los hijos no deseados del  PRI pueden ser considerados el Partido Joven, el PSDI, el Partido Campesino Popular, el PRC y Primero Coahuila, además de sus comparsas de siempre el Verde y Nueva Alianza.

Pero, ¿Qué representan estos partidos en el ámbito político? Y, ¿Cómo es que en cada elección no alcanzan la menor representación? Cuando fueron capaces de registrar a más de 290 mil militantes paras nacer como partidos.

Esas cuestiones lejos de ser explicadas, es lo que mantiene en vilo a sus dirigentes en Coahuila, que desde ahora atienden de mala gana una coalición, aunque con la promesa de que pronto podrían venir tiempos mejores, ¿Por qué no volver a surgir con otro nombre, otro membrete, otras oficinas y una afiliación ficticia. Eso, sólo el tiempo lo dirá Quizás, como en las películas de terror, del famoso muñeco diabólico Chucky, revivan y vuelvan con más fuerza.