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viernes 20 octubre 2017
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EN EL TINTERO

JESSICA ROSALES 

¿Quién ganó el debate? 

Al final de un debate político entre candidatos a un puesto de elección popular, cada uno de los equipos de campaña comienza a inundar las redes sociales y a enviar boletines a los medios de comunicación autoproclamándose triunfadores.

¿Quién ganó el debate? Es la obligada pregunta tras este ejercicio democrático. Lo cierto es que no hay un ganador en específico, pero hay quien aprovecha el tiempo y la dinámica para sumar adeptos y, en este encuentro, sí hubo unos cuantos que lo lograron.

Comencemos por la única mujer candidata a la Gubernatura, Mary Telma Guajardo Villarreal. La perredista hizo un buen papel, se notó fuerte y dura en su crítica, demostró que se encuentra a la par de cualquier hombre en esta contienda.

Tocó los temas de manera contundente, aprovechó bien sus intervenciones, aunque algunos consideran que exageró sus atributos y resbaló con la frase de “ninguno de estos ha sido madre”, refiriéndose a los otros seis candidatos hombres.  Más de uno recordó a “La Leona Dormida”, Lupita D’Alessio cuando pronunció la frase “porque soy mujer”.

Guajardo tenía un objetivo claro en su embate: el empresario Armando Guadiana Tijerina. Un día antes el candidato de Morena ungió el brazo de la perredista asegurando que sería la mejor gobernadora de Coahuila, pero esto no le valió inmunidad, la candidata le lanzó fuertes críticas.

“¿Que vas a donar tu sueldo?, mejor súbele el sueldo a los mineros de tus empresas. Me das la razón cuando dices que te comparas con (Donald) Trump, Trump es opresor y tú eres opresor de los mineros”, le dijo Guajardo Villarreal.

Mientras tanto, Armando Guadiana se dedicó a señalar que el PAN y el PRI son lo mismo, y fue quien aportó el toque pintoresco de este debate. Llamó “Memoches” al candidato del PAN, Guillermo Anaya Llamas, por los moches que presuntamente, se dice, recibía de alcaldes cuando fue diputado federal; y nombró “Riquelme Relojes” al candidato del PRI, Miguel Riquelme, por el presunto uso de relojes costosísimos.

Aunque su intención era golpear por igual al PAN y al PRI, en el debate se fue más a la yugular del panista, a quien le recordó en varias ocasiones la adquisición de su lujosa casa.

El priista Miguel Riquelme Solís fue el más atacado, aunque sobresalieron más los señalamientos de sus adversarios del PAN, de Morena y del candidato del Partido del Trabajo, José Ángel Pérez Hernández.

Riquelme lució seguro y preparado para el debate, aprovechó sus intervenciones para destacar sus propuestas y usó el tiempo de réplica para su defensa. “¿Te dolió, Memo? Déjame decirte que el metro cuadrado de mi casa en Las Trojes cuesta 2 mil pesos y el tuyo en Las Villas 9 mil pesos, hay mucha distancia”, le respondió  luego de que el panista lo acusara de adquirir una lujosa casa, algo de lo que el mismo Anaya adolece.

Además aseguró que en las administraciones del PAN en Torreón dos de los actuales candidatos a la Gubernatura, Memo Anaya y José Ángel Pérez Hernández, le abrieron la puerta al crimen organizado.

Memo Anaya lució nervioso, aunque llevó todo para atacar, principalmente al PRI, en dos o tres ocasiones distrajo su objetivo para casi rogar al candidato de Morena su respaldo: “No caigas en la trampa del PRI, tú y yo hemos trabajado juntos”. Y pese a los ataques de Guadiana, Memo Anaya nunca replicó al candidato de Morena.

El abanderado del Partido del Trabajo, José Ángel Pérez, lució sumamente nervioso y dejó a un lado las propuestas para lanzar críticas al PRI y al PAN, éste último el partido en el que militó hasta hace poco. Fue evidente que no midió sus tiempos y, aunque lo intentó, nunca se escuchó su frase característica de campaña “¡Arre!”, que coreaba al final de cada intervención, porque le cerraban el micrófono.

Los independientes, Javier Guerrero y Luis Horacio Salinas, pasaron prácticamente desapercibidos, sin que destacaran siquiera sus propuestas; si acaso, fueron blanco de uno o dos ataques que no tuvieron mayor relevancia en el debate.

La que definitivamente fue la gran perdedora fue la moderadora Ana María Salazar, quien ni por los 110 mil pesos que recibió como pago se tomó la molestia de aprenderse los nombres de los candidatos y fue corregida por uno de los participantes.

El verdadero ganador fue el elector, pues aun con un debate pésimamente organizado por el Instituto Electoral de Coahuila, con un formato y producción deficientes, logró percibir algo de la personalidad y, sobre todo, la capacidad de confrontar de cada uno de los siete candidatos a la Gubernatura de Coahuila.