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Miércoles 26 Abril 2017
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El “médico interior”: cuando el cuerpo se sana a sí mismo

En cada uno de nosotros residen fuerzas curativas. El “médico interior” está de guardia las 24 horas, todos los días del año. Basta con observar qué pasa cuando uno se corta un dedo picando una cebolla: con el tiempo, y sola, la herida se cierra y se cura. El “médico interno” también ayuda a terminar con un molesto resfriado y hace que vuelva a unirse un hueso roto. Los médicos aseguran que la mayoría de las enfermedades se curan solas.

Muchos neurobiólogos lo ven de la misma manera: toda sanación es, en el fondo, una autosanación. Esto no quiere decir en absoluto que no haya que acudir al médico si uno se siente mal o está enfermo. La idea es más bien que el verdadero arte médico reside en ayudar al enfermo en el proceso de autosanación. También hay que tener en cuenta que las propias fuerzas sanadoras se activan con un buen médico, así como con el convencimiento del mismo paciente.

La actitud interna no interviene solo positivamente en la sanación, sino que también es decisiva a la hora de enfermar o no. Y es que los sentimientos y pensamientos tienen una enorme influencia en el propio bienestar. Los hombres y mujeres que están bajo una fuerte presión laboral, por ejemplo, tienen mayores posibilidades de resfriarse que los que no sufren de estrés, de acuerdo con numerosos estudios de psiconeuroinmunología, que estudia la relación entre el estado de ánimo y las defensas. El psicólogo estadounidense Sheldon Cohen demostró, entre otras cosas, que las personas alegres y con poco estrés se resfrían menos.

¿Pero cómo hace el cuerpo para sanarse si está afectado? El complejo organismo humano es dirigido desde el cerebro, que como si se tratara de un comando central, dictando órdenes al sistema cardiovascular, la producción de hormonas, el sistema nervioso y el inmunológico. Apenas el cerebro recibe la señal de que algo se desequilibró en el cuerpo, activa las fuerzas sanadoras. Es así como el cuerpo se encuentra reparando permanentemente células sin que uno ni siquiera lo note.

Sin embargo, la autosanación puede activarse también de forma consciente pensando activamente en cosas que a uno le hacen bien. De esta forma, quien sufre de alteraciones del sueño puede meditar acerca de lo que le impide dormir y crearse a la vez las condiciones ideales para el sueño, sin tener que tomar pastillas.

Hay que tener en cuenta que estas fuerzas tienen también sus límites. Si, por ejemplo, el cuerpo ya no está en condiciones de producir insulina u hormonas en la glándula tiroides, el “médico interior” servirá de poco. Enfermedades como el cáncer tampoco se curan por sí solas. Esto no quita que los pacientes puedan mejorar su difícil situación asumiendo la enfermedad de forma consciente e intentando tener pensamientos positivos. (DPA)