Search
jueves 21 septiembre 2017
  • :
  • :

Las parejas a distancia: Cómo vivir en tres mundos

Nada de despedidas tristes. Una relación a distancia también puede tener aspectos positivos.

 

Por Elena Zelle (dpa)

Mi casa, tu casa, y los fines de semana que pasamos juntos… Vivir una relación a distancia o en casas separadas no es nada fácil. Es como vivir en tres mundos. Además, y como si fuera poco, a veces los fines de semana están “ocupados” con otras cuestiones que se acumulan y el tiempo de encuentro o de a dos se dilata. ¿Cómo hacer para que este tipo de vínculos funcione?

Janina Westphal, una bloguera de 34 años que se dedica al asesoramiento en redes sociales, vive esta situación. “Al principio me hacía totalmente infeliz”, recuerda. “Pero ahora incluso lo disfruto, porque cuando estamos juntos con mi pareja, disfrutamos mucho más de lo que hacemos juntos.” ¿Cómo logra que este esquema no la amargue?

El terapeuta Peter Wendl dice que es fundamental tener en cuenta tres principios: como primer paso, la pareja debe aclarar cuál es su motivación. “¿Por qué estamos teniendo este tipo de relación?” es una pregunta que todos deben poner sobre la mesa para poder sopesar bien los pros y los contra.

Luego es importante evaluar las perspectivas a corto, mediano y largo plazo. Para empezar, toda pareja que lleva un vínculo a distancia debería saber cuándo será el próximo encuentro. A mediano plazo, es crucial tomarse el tiempo para tener un fin de semana largo o unas vacaciones juntos, por más breves que sean. Y a largo plazo, hay que tener en claro la respuesta al interrogante de “¿Cuánto tiempo pensamos vivir así?”.

Pero, por supuesto, lo principal es saber si los dos pueden sobrellevar bien la distancia, si para los dos está bien pasar la semana en soledad.

Al principio Janina culpaba a su pareja de que todo fuera así porque era él quien se había mudado por cuestiones laborales. “Nunca hubiera creído que me iba a adaptar, pero es cuestión de aceptar las cosas”, opina la bloguera.

Claro, no es tan fácil como suena. “Una relación a distancia conlleva trabajo”, explica la terapeuta Vera Matt. “Llevar una relación así implica tener mi mundo, el tuyo y el de los dos”, dice sin dejar de apuntar que es muy importante tener al otro al tanto de lo que uno hace, dejarlo participar en las actividades cotidianas. Es decir, la clave es: hablar, hablar y hablar. El otro debe saber qué es lo que a uno le da alegría y también cuáles son las cargas con las que uno se enfrenta.

Muchas veces en estas situaciones hay niños de por medio. Y hay que ocuparse de ellos. Llega el fin de semana para pasar juntos y ahí está toda la familia, los amigos, los pequeños, y el tiempo que la pareja querría recuperar…

Al principio las parejas intentan hacer de todo en esos días, que parecen tan breves. Luego es natural que los dos necesiten tener ese espacio para relajarse y recuperar fuerzas. ¿O tal vez no tengan los dos la misma expectativa?

Justamente es muy bueno hablar de lo que imagina cada uno para el tiempo compartido. Es uno de los mayores desafíos en esta situación. Créase o no, “cuando uno tiene muchas expectativas puestas en algo, es más fácil pelearse”, alertan los entendidos.

No deje de hablar del tema y, sobre todo, no haga demasiados planes, porque después se frustrará si no se concretan. Por lo general, una de las partes tiene que viajar más que la otra para verse. ¿Por qué no dividir las tareas de acuerdo a ese tiempo? Tal vez el que viaje menos pueda hacer las compras o dejar alguna cosa organizada para que el tiempo en común no se pierda en organización.

Janina está feliz, igual que su pareja. “Fuimos creciendo en esta relación”, cuenta. Por ahora no están pensando en vivir juntos. “Para nosotros, es una situación perfecta.”. (DPA)