Search
Miércoles 24 Mayo 2017
  • :
  • :

En riesgo de nuevos abusos, niñas sobrevivientes del Hogar Seguro, en Guatemala

 

Ciudad de México.- Las niñas y adolescentes que sobrevivieron al incendio del 8 de marzo en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, “por lo menos siete de ellas embarazadas”, enfrentan “un peligro inmediato”, al ser  trasladadas a instituciones donde siguen enfrentando segregación y abuso.

“Hay evidencia que apunta a que la misma violencia, violaciones y trata sexual a la que fueron sometidas” las niñas en el Hogar Seguro “son generalizadas en todo el sistema público e incluso privado de Guatemala”, advirtió la organización Disability Rights International (DRI) en un informe publicado este miércoles, donde recoge testimonios de las sobrevivientes que fueron trasladadas a otros lugares.

DRI es una organización promotora de los derechos humanos de personas con discapacidad, cuyo equipo de investigación estaba en Guatemala el día del incendio por el que murieron 40 niñas y decenas quedaron heridas. Su objetivo era verificar del 7 al 11 de marzo, el estado de instituciones como Hogar Seguro, para emitir recomendaciones, pues ya tenían antecedentes de su mal funcionamiento.

El incendio se originó, según testimonios recogidos por DRI y por diversos medios de comunicación y organizaciones defensoras de los derechos de la infancia y de las mujeres, cuando un grupo de niñas protestaban por los abusos físicos y sexuales a la que eran sometidas en el albergue, incluida la trata con fines sexuales.

Un día antes, un grupo de niñas y niños había intentado escapar, pero fueron regresados y encerrados en el albergue. La Fiscalía investiga si el fuego se originó porque las niñas incendiaron colchonetas o fue provocado intencionalmente por personal del albergue, como acusan niños sobrevivientes.

Tras el incendio, el equipo de DRI habló con las niñas y niños sobrevivientes del Hogar Seguro: 50 que permanecían en ese lugar, 43 transferidos al Hogar de Abrigo y Bienestar Integral, institución pública para niñez con discapacidad, conocido como ABI, y con 130 sobrevivientes que están ahora en la escuela especial Alida España de Arana. También hablaron con el personal a cargo del cuidado de las y los sobrevivientes.

EN PELIGRO

Varias de las niñas y adolescentes (que fueron antes objeto de abusos físicos, sexuales, y de trata con fines sexuales, como reconoce la Procuraduría de Derechos Humanos del país) presentan ahora “comportamientos auto-abusivos”: se golpean a sí mismas, se pican los ojos, o regurgitan los líquidos del estómago”. Ante esto, personal del lugar a donde están ahora, aunque “es bien intencionado” no sabe cómo responder a estos comportamientos y su reacción generalmente es amarrarlas.

Las niñas, niños y adolescentes fueron trasladados sin pertenencias más que la ropa que llevaban, y la institución a la que llegaron no tiene material para actividades o juguetes para ellos, lo cual exacerba el trauma que han sufrido, dice el informe.

“Lloraban incesantemente y el personal informó que muchas niñas y niños lloran durante toda la noche. Presentan un nivel “extremadamente alto de ansiedad”, llorando, gritando y golpeándose los unos a los otros y lo único que podemos hacer es medicarlos, señaló al equipo de DRI un maestro en Educación Especial, que trabaja en uno de los albergues; o bien tratan de adivinar cómo atenderlos.

En otro albergue, “algunas de las niñas y los niños exhiben conductas híper-sexuales, las cuales pueden ser resultado de haber sobrevivido al abuso sexual”, “están experimentando graves estados de angustia ante la pérdida de todo lo que les es familiar y la pérdida de todas sus pertenencias”.

Lloran “por sus amigos y sus familias o por regresar al único hogar que alguna vez conocieron, el Hogar Seguro donde se quemaron las niñas”, revela el informe.

Los niños tienen miedo de ir a dormir por la noche. Olían el fuego y temían quemarse; lloran y quieren ver a sus padres, señaló una psicóloga en Alida España de Arana.

Había un niño severamente golpeado en Hogar Seguro, la noche del 11 de marzo, señala otro testimonio, mientras un niño dijo ahí mismo que tenía miedo de pasar una noche más en ese lugar.

Cada noche que pasan en esos lugares, señala el informe,  les genera un daño emocional. “Estas niñas y niños deberían estar en familias, dijo la subdirectora de la Institución ABI a donde fueron trasladadas algunas víctimas.

Más aún, señala DRI, preocupa también que esta niñez,  que sobrevivió a abusos antes de estar en Hogar Seguro, que fue víctima en ese lugar y que sobrevivió al incendio, sea transferida de nuevo “a otras instituciones, re-traumatizándolos todavía más”. Peor aún, que se queden de forma permanente en esas instituciones, “donde  enfrentarán abusos, riesgo de detención a largo plazo, atención insuficiente y segregación de la sociedad”.

Estas instituciones, afirmó el doctor Matt Mason, de la Universidad de Georgtown, “son el último lugar donde se debería poner a un niño que sobrevivió a un trauma. Estos entornos caóticos e inseguros sólo contribuyen al sufrimiento de las niñas y niños y a generar problemas de salud mental a largo plazo”.

REPARACIÓN DEL SUFRIMIENTO

El informe del DRI señala que la infancia sobreviviente de Hogar seguro merece “no sólo la reparación por el sufrimiento que han sido forzados a soportar, también merecen asistencia inmediata para regresar con sus familias o familias extendidas”.

Para las niñas y niños que han sido separados de sus familias por muchos años, el gobierno de Guatemala debe tomar medidas inmediatas para crear programas de familias sustitutas (o de acogimiento), como recomiendan las normas internacionales de derechos humanos.  Y las niñas y niños con discapacidad que sobrevivieron al incendio tienen derecho a vivir en la comunidad en igualdad de condiciones que los demás.

Recuerda que en agosto de 2016 el Comité sobre los Derechos del s Personas con Discapacidad de la ONU (Comité de la CDPD) pidió a Guatemala abolir “todas las colocaciones en instituciones para todos los niños de todas las edades, con o sin discapacidad”, debido a los abusos que se cometen en ellas.

El financiamiento público y privado que reciben, dice DRI, debe dirigirse a crear alternativas comunitarias, acordes con lo que indica el CDPD, para finalizar con las condiciones de violencia, violaciones y trata que ocurre en las instituciones, como señala la evidencia. No deben usarse los recursos para remodelar o expandir esos orfanatos, dice, y no hay excusa para colocarlos nuevamente en esos lugares, “donde sus derechos serán inevitablemente violados una vez más”.

DRI recomienda reintegrar a las y los sobrevivientes con sus familias, “cuando esta sea posible y con los apoyos necesarios, según lo solicitado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en las Medidas Cautelares No. 958-16 otorgadas a Guatemala”.

Sugiere también “emitir una lista pública con los nombres de todas las niñas, niños y adolescentes que se encontraban detenidos en el Hogar Seguro, así como el lugar y las condiciones en las que se encuentran. Esta lista debe ser actualizada de manera permanente”.

RESPONSABILIDADES Y CASTIGOS

DRI señala también en su informe que el Gobierno de Guatemala debe “reconocer los abusos sufridos por los sobrevivientes del Hogar Seguro y otorgar reparaciones, “reconocer expresamente la explotación, los abusos y malos tratos – y en algunos casos tortura – y otorgar a las víctimas las reparaciones exigidas bajo el derecho internacional.

Recuerda que las personas sobrevivientes de abuso tienen el derecho a recibir atención psicológica para su recuperación y reinserción social en la comunidad. Y que está pendiente la aprobación de la Ley No. 5125 sobre personas con discapacidad.

Finalmente, sugiere investigar y procesar a las personas que cometieron abusos, efectuar una exhaustiva investigación penal en torno a las muertes ocurridas en el Hogar Seguro, donde indague abusos y trata de personas, delitos por los que protestaban las niñas y adolescentes el día del incendio.

El informe está dedicado a las víctimas del incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, “quienes dieron sus vidas defendiendo sus derechos y protestando contra los abusos cometidos”. (CIMAC NOTICIAS)