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domingo 24 septiembre 2017
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EN EL TINTERO

Por Jessica Rosales

Adiós a ‘la chiquillada’

Coloquialmente conocidos como “la chiquillada”, un mote que han cargado por años, debido a que la mayoría de ellos son manejados como negocio familiar, pero, sobre todo, porque no sobrepasan ni el 3% de la población que vota, los “minipartidos” están en riesgo de perderlo todo.

La resolución de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación afecta a un importante número de estos institutos políticos, y la elección pronostica que al menos a 13 de los 15 que buscan acceder a cargos de elección popular podrían perder su registro local.

Sin ser tan fatalistas, podríamos sacar de la lista negra a varios partidos como Morena, que gracias a la fuerza de Andrés Manuel López Obrador seguirá gozando de prerrogativas en Coahuila otros años más. También se salvaría el PRD, si logra despertar a la militancia que votaba cuando eran la tercera fuerza estatal, así como la UDC, si mantiene los votos de la más reciente elección.

El Partido Joven, que tras el respaldo del exgobernador Humberto Moreira Valdés ha logrado importantes adeptos y arropado un gran número de seguidores de este personaje político del PRI, se verá favorecido si este acepta representarlos el próximo 4 de junio, como aseguran sus líderes, a una diputación local por el distrito XV.

La Sala Superior determinó que la única limitante u obligación que tienen que cumplir los partidos en una coalición es la que establece el párrafo tercero del Artículo 88 de la Ley General de Partidos, que refiere que, cuando concurre una coalición total para postular candidatos, tienen la obligación de actuar coaligados para postular a un mismo candidato.

Aunque Édgar Puente, líder moral del Partido Joven, asegura que dicha resolución no implica riesgos, lo cierto es que para aquellos partidos que no tienen fortalezas ni estructura la coalición los deja fuera de posibilidades, considerando además que para esta elección se eliminó también el trasvase de votos.

Es decir, si usted tiene una boleta en sus manos y ve el nombre de Miguel Riquelme Solís, lo lógico es que vote en el apartado del PRI, pues seguramente no lo identifica con el Partido de  Revolución Coahuilense, Nueva Alianza o SI Coahuila.

Y por otra parte, si usted ve en la boleta  el nombre de un desconocido, lo más seguro es que también vote por el PRI y por Miguel Ángel Riquelme Solís, o por el PAN y Guillermo Anaya Llamas, porque no existen campañas de dos meses, se trata de un trabajo de años que muchos de los partidos “morralla” no han hecho.

Y seguramente no lo hacen porque los recursos que reciben son limitados, pero obedecen al número de votos que reciben en cada elección.

Por ejemplo, los resultados de la elección de 2014 para elegir diputados locales destacan que de los 2 millones 17 mil 17 coahuilenses en condiciones de votar, sólo el 39.86% votó por el Partido de la Revolución Coahuilense, que lidera Abundio Ramírez, un renegado del PRD,  lo que equivale a 803 mil 982 ciudadanos. Pero de ahí, en la realidad el PRC obtuvo –por sí solo–, 4 mil 582 votos, es decir el 0.5% de la población que votó.

Sin embargo, por la Coalición que formó con PVEM, Panal, PSD, PPC, PJ y PCC, Todos Somos Coahuila, logró agenciarse 26 mil 264 votos, el 3.43% que le permitió mantener su registro, en pocas palabras sobrevivir, ya que recibió el beneficio en votos por el trabajo de los partidos de dicha coalición, principalmente del tricolor, trasvase que en esta elección no se dará.

Habrá que irles cantando las golondrinas a muchos de estos partidos políticos, al igual que a Encuentro Social, Movimiento Ciudadano y otros que se coaligaron con el PAN, pues todos están en las mismas condiciones, pendiendo de un hilo.

Es importante que alguien les informe a más de 10 líderes estatales, como Eduardo Pacheco, que un Apocalipsis político está próximo, y la fecha fatal es el 4 de junio de 2017.