UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

SERGIO ARÉVALO

Corazón descubierto

Mi peor pesadilla se estaba cumpliendo, el papel de maestro enojón estaba desapareciendo por su culpa. Ese estudiante que en más de una ocasión tuve que corregir de postura, solicitar que guardara su celular y que llegara puntual a la clase me hizo reír con una más de sus ocurrencias, ese pupilo que me enseñó que la vida no hay que tomarla tan enserio y que no por  tener  siempre una sonrisa en la boca significaba que no le importaban los demás o sus estudios.

En la película “Ustedes, los ricos” (1948) Pedro Infante protagonizó una de las imágenes más fuertes del cine mexicano en la época de oro, donde el desaparecido actor le llora a su hijo muerto, Pedro le mostro a los espectadores que era más que un hombre viril con bonita voz, era más que Pepe el toro, era un padre que estaba sufriendo la muerte de su hijo, mientras lo tiene en sus brazos.

El periodista Luis Eduardo Mendoza, nos presenta en su libro “Viaje al corazón de mi hijo” narraciones de la relación que tenía este con su hijo el cual perdió la vida en un accidente automovilístico en el 2015, dejando un lugar irremplazable y un dolor intolerable. Nos enseñan a desprendernos de nuestros padres, tal vez de nuestros hermanos, pero jamás de un hijo.

¿Qué hace falta para ser escritor? Algunos diríamos que escuela, otros dirían que basta con plasmar una idea en concreto (lo cual en la práctica no es tan fácil), pero uno de los elementos más importantes es: sentir. Luis Eduardo sintió un gran dolor, y nos lo hace sentir y compartir, no con la finalidad de hacer un mal, sino de una enseñanza.

Mendoza hace algo que ya no se ve entre los escritores, se destapa y no me refiero para una candidatura. Deja su corazón descubierto, allí donde quien quisiera pudiera hacer daño, lo muestra a quien quiera conocerlo, ver su amor hacia su familia, sus recuerdos, sus esperanzas, sus añoranzas pero sobre todo el dolor que tuvo, tiene y tendrá por el hijo que se le arrebató pero que no se fue sin dejar más de una enseñanza a quienes lo quisieron.

Un libro escrito con tinta, lágrimas y risas. Donde el padre le habla desde el corazón a su hijo, a su primogénito que la realidad dicta que ya no estará jamás  a su lado pero lo lleva consigo siempre. Pedro Infante nos mostró una escena, una historia de ficción, Luis Eduardo nos cuenta su historia, una realidad  de la que ninguno de nosotros estamos exentos.

Luis Eduardo Mendoza Estrada era su nombre completo, un joven estudiante de comunicación que llevaba consigo siempre una sonrisa, una ocurrencia, pero también la última noticia. Sabíamos sus maestros que su lugar estaba en los medios de comunicación, el periodismo lo llevaba en la sangre.

No solamente recomiendo el libro, que seguramente gustará. Les invito a reflexionar con cada palabra que encontraran en el, que la vida no está en las redes, que  sentir es más que un LIKE. Que las artes nos sirven para expresar, y que mejor que expresar AMOR.

“Uno jamás se despide de un hijo, siempre le está dando la bienvenida” LEM