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sábado 18 noviembre 2017
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A LA BÁSCULA

JULIÁN PARRA IBARRA 

El viejo ‘Nuevo Modelo Educativo’ 

El nuevo Modelo Educativo recientemente anunciado por el presidente Enrique Peña Nieto y su secretario de Educación, Aurelio Nuño, puede ser todo lo que quieran y gusten pero no es nada nuevo, porque está sustentado en propuestas presentadas hacer cerca de un cuarto de siglo y además su inicio está programado para el ciclo escolar 2017-2018, es decir cuando en este país toda la maquinaria gubernamental estará más preocupada en la realización de la elección presidencial, que en cualquier otra cosa.

En un país como el nuestro que –indebidamente- se reinventa cada seis años independientemente del partido, los colores o las siglas de quien está en el poder, y que se acentúa cuando el que llega es de distinto partido que el que se fue, difícilmente se da seguimiento a muchos de los programas que están en marcha, más allá de si son o no buenos para el pueblo. Al inicio de cada sexenio, el presidente entrante busca invariablemente borrar todo lo que identifique con su antecesor. Y este ‘nuevo’ modelo educativo supuestamente deberá arrojar resultados en 10 años, esto es, un programa transexenal que abarcará lo que resta de la actual administración, toda la siguiente y los primeros años de una tercera.

Según el actual gobierno, para el año 2028 los niños del nivel preescolar de nuestro país contarán de manera obligatoria con una clase de inglés; los de primaria añadirán a las existentes una materia denominada educación socioemocional, con la cual serán capaces de enfrentar y adaptarse a las nuevas condiciones de su momento; los de secundaria aprenderán de ética; y a los de bachillerato se les incluirá educación en tecnologías de la información y comunicación, arte y deportes, robótica, educación financiera, economía y derecho. En una década, además, todas las escuelas públicas contarán con aulas digitales.

El gobierno federal se tardó alrededor de tres años y medio entre en lanzamiento de la Reforma Educativa, y la presentación de su ‘nuevo’ Modelo Educativo, es decir, que cuando se promulgó la primera no se contaba con el modelo que habrían de implementar y que daría sustento a la tan debatida, discutida y rechazada Reforma.

Si la educativa arroja en los hechos los mismos resultados que han ofrecido otras como la energética, que nos prometió reducción en los precios de los combustibles y la energía eléctrica, y ya vimos cómo nos ha ido, simplemente con el llamado ‘gasolinazo’ a partir del primer día de este año, ya nos podemos ir imaginando la que les espera a nuestros niños, pero también a los maestros y a los padres de familia.

No, primero antes que anunciar este ‘nuevo’ programa debieron haber dado a la sociedad mexicana una explicación sobre lo que ha pasado con algunos de los programas implementados por las más recientes administraciones federales como el famoso de las clases obligatorias de computo e inglés que fracasó entre muchas otras cosas porque no se tenía ni siquiera el número de maestros capacitados para impartir esas materias, y muchos de ellos, por ejemplo, ‘impartían’ la materia de inglés sin saber lo más básico de este idioma.

O qué pasó como el programa de tabletas, la mayoría de las cuales terminaron en casas de empeño o vendidas por los padres de quienes, se supone, eran los beneficiarios. Y que se diera una explicación solvente, convincente, contundente, de las herramientas que garanticen que a pesar de ser transexenal, este nuevo programa sí concluirá en los plazos marcados y con los resultados positivos propuestos.

Porque de entrada está sustentado en bases poco confiables, porque nos venden como ‘nuevo’ un programa basado en un cambio pedagógico, el famoso ‘aprender a aprender’, que ya fue propuesto en 1996, es decir, hace 21 años, y en el esquema de hacer a un lado la memorización, que era el objetivo de la Reforma Educativa propuesta en 1993, es decir, hace casi un cuarto de siglo.

No quisiera aparecer como un ‘aguafiestas’, pero de entrada dadas las ambigüedades de las que está plagada este modelo educativo que de nuevo no tiene nada, pareciera que es un castillo de naipes construido además en el aire, porque no se ataca la raíz de los problemas de la educación del país y que son multifactoriales, y que pasa primero y antes que nada por el tamiz de la pobreza, la alimentación, las condiciones de salud y de la convivencia familiar de los alumnos y su entorno.

¿Cómo se va a lograr en 10 años que todas las escuelas cuenten con aulas digitales, si la mayoría de las que están sobre todo en el sector rural y la periferia de las ciudades tienen problemas de maestros, de mobiliario, de agua potable, de higiene?

 

laotraplana@gmail.com

@JulianParraIba