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Martes 28 Marzo 2017
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PLAZA CÍVICA

FERNANDO NUÑEZ DE LA GARZA EVIA

Reelección: a castigar o premiar a nuestros representantes 

Ante los serios rezagos que siguen existiendo en nuestro país, se hace más necesaria la voz de los ciudadanos. Hemos finalmente conquistado el federalismo y la democracia, pero no hemos hecho uso de todos sus mecanismos para hacernos escuchar. En especial, uno de ellos se ha abierto recientemente aunque pocos sabemos de su existencia, y darle uso resultará de la mayor importancia para México: la reelección inmediata.

En estos tiempos de especial turbulencia política en Estados Unidos, ha salido a relucir una de las históricas cualidades del país vecino: la participación política de su gente. Ante el triunfo de Trump, se han visto en días recientes grandes reuniones de gente en los famosos “town hall meetings” estadounidenses, por medio de los cuales el diputado/senador acude a su respectivo distrito/estado para platicar con sus “constituents”, o la gente a la cual representa. Se pueden observar a los electores hablando de tú a tú con su legislador, en debates acalorados donde se discuten una variedad de temas. ¿Hasta cuándo en México?

La inexistencia de esa dinámica en nuestro país se ha debido a varios factores. En primer lugar, la falta de democracia hizo que fuese imposible desarrollar procedimientos que tienen como objetivo el debate de los asuntos públicos. En segundo término, no existía la reelección inmediata de legisladores, la cual incentiva el acercamiento de los representantes con los representados. Por último, la histórica desigualdad en la sociedad mexicana, donde por una parte existen los poderosos y cultivados, y por la otra las grandes masas de desposeídos y analfabetas, las hacían irrealizables. Inclusive, nuestra falta de experiencia en estos temas se puede observar en nuestro vocabulario, donde palabras como “transparencia” y “rendición de cuentas” recién acaban de entrar al diccionario nacional, y siguen siendo inexistentes los equivalentes con las muy usadas frases en EU de “town hall meetings” y “constituents” (¿reuniones en el vestíbulo de la ciudad? ¿Constituyentes?).

Sin embargo, las cosas han cambiado en México: ya hay democracia, ya hay reelección inmediata con la reciente reforma política de 2014, y vivimos en una sociedad menos pobre y desigual como nunca en nuestra historia (aunque los rezagos aún son enormes). La conquista de la democracia ha traído consigo un mayor número de formas de expresión política y de debate reflejado en las manifestaciones públicas, una prensa vibrante, y el nacimiento y multiplicación de organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, se ha abierto otro canal institucional para ejercer presión, y es la reelección de alcaldes, diputados locales, diputados federales y senadores, la cual sucederá por primera vez en las siguientes elecciones locales o federales. Mientras que en el pasado la relación entre votante y votado terminaba en el momento en que se elegía al legislador, ahora los incentivos han cambiado por lo que debe cambiar la dinámica a una más democrática. Más democrática porque los legisladores se querrán reelegir, lo que los obliga a acercarse a sus electores (¿constituyentes?). Y más democrática porque los electores querrán ver resueltos sus problemas locales, lo que los obliga a darle seguimiento a los votos y políticas de su diputado y senador. El legislador se ha convertido, por primera vez, en el empleado de los electores: ellos deciden si permanece o se va.

 

A nuestros legisladores les pagamos mucho, así que es tiempo de ponerlos a escuchar y debatir con quienes los han elegido. Es tiempo que en los recesos del Congreso de la Unión veamos a nuestros representantes en sus distritos y estados con su gente. Es tiempo, finalmente, de hacer uso de otro canal fundamental para activar la participación política y hacer funcionar nuestra democracia.

 

www.plaza-civica.com          @FernandoNGE