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Jueves 30 Marzo 2017
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El periodismo es servicio, la verdad no pasa de moda: Francisco Treviño Granados

 Anécdotas y consejos de un periodista con medio siglo de experiencia

POR JOSÉ TORRES ANGUIANO

A Francisco Treviño Granados le dio por estudiar la licenciatura en Leyes, en la Facultad de Jurisprudencia, pero al mismo tiempo le nació el gusto por el periodismo, el que aprendió de manera empírica.

Cuando se graduó como abogado, su madre algo preocupada por él, atinó a decirle: “¡Ay Francisco! Escogiste las dos profesiones más vilipendiadas, nadie cree en los abogados y menos en los periodistas”, pero le aconsejó también: “Condúzcase con mucha responsabilidad y seriedad, pero sobre todo ayude a los demás”.

Don Francisco Treviño Granados es un periodista saltillense de antaño, que sigue vigente, columnista desde hace muchos años en EL HERALDO DE SALTILLO, y de muchos otros periódicos en Coahuila, donde colabora con Saltillo SA, de martes a viernes, y Agenda Política los lunes. Lleva ya medio siglo de experiencia en el mundo del periodismo.

Fue en Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde el periodista nacido en Saltillo, inició con sus ‘pininos’ de esta profesión, pues junto con algunos compañeros del bachillerato nocturno fundaron el periódico “Combate”, en donde sacaban a la luz problemas del plantel educativo y hacían severas críticas hacia profesores y directivos.

Pero el que nace en Saltillo, aunque se vaya por alguna razón, algún día tiene que regresar, y eso le pasó a don Francisco cuando terminó la preparatoria. Regresó a su ciudad natal para estudiar en la Facultad de Jurisprudencia.

Sin embargo su gusto por el periodismo no se había quedado en Tamaulipas, y a la par de sus estudios profesionales, don Francisco de la Peña Dávila, director general de El Heraldo de Saltillo, lo invitó a reportear en este Casa Editorial, allá por el año 1968.

“Allí empezamos a reportear, turnaba la reporteada con las clases en la escuela. Me toco cubrir las fuentes oficiales, conocí a quien considero que ha sido uno de los mejores gobernadores, don Eulalio Gutiérrez Treviño”, señala el periodista en entrevista.

Dice que tuvo la fortuna de cubrir varias campañas de ex gobernadores, de conocer la mayoría de los municipios de Coahuila, de vivir campañas políticas presidenciales como la de Luis Echeverría Álvarez.

Y aunque el trabajo como reportero le valió para darse a conocer entre los círculos políticos de Coahuila, fue su columna la que catapultó su trabajo periodístico.

Diariamente en las plataformas digitales de El Heraldo, y los viernes en la edición impresa de nuestro semanario, aparece la famosa columna Saltillo, SA, escrita por Treviño Granados, con las teclas de su máquina de escribir Olivetti.

Saltillo, SA se distingue de otras columnas por un estilo propio, pues además de incluir variedad de información, ésta se mezcla con chistes, anécdotas y cápsulas de información curiosa, además de felicitar a quienes cumplen años. Es una columna sin espacios, escrita con puro punto y seguido y unas cruces para dividir ideas.

Pero ¿Por qué le dio a don Francisco Treviño por escribir esta columna?

La primera columna de opinión que Treviño Granados escribió se llamó “Cosas de la Ciudad”, cuando tenía unos 27 años. Y todo fue de manera accidental.

“Resulta que acudí a entrevistar al tránsito a la comandancia, y cuando llegué estaban haciendo un exhorto a los agentes, que tuvieran cuidado, que había que sacar lana, pero había que ver con quién. Decía que no les cargaran a los carros nuevos o quienes vieran bien vestidos, a los otros sí, esos no gritan”, relata.

“Entonces saqué mis notas del día, y luego hice una columna que se llamaba “Cosas de la Ciudad”, en la que relaté parte de lo que escuché allí. No pensé que fuera a tener mayor trascendencia, sino que al día siguiente me dediqué sólo a entregar mis notas y me dice el señor (Francisco) De la Peña ‘¿Y la columna?, ya la escribiste, ahora seguirás escribiéndola’ y pues nos la aventamos”, agrega el periodista.

Luego vino Saltillo SA, cuyo nombre surge de una columna que se difundía a nivel nacional, nombrada México SA, a cuyo columnista Francisco conoció en persona –aunque no recuerda su nombre-.

Lo de agregar chascarrillos le nació luego de leer una columna de Ángel Trinidad Ferreira, quien escribía casi una plana completa.

“Dije, pues es una gente muy enterada, pero esto es muchísimo para leerlo, esto no lo lee la gente”, dice.

Y decidió buscar chistes para incluirlos en lo que escribía, y así hacer más digerible el texto para el lector, además sentencia “A mí se me ocurrió antes que a Catón”.

Luego agregó cápsulas culturales a nivel de preguntas, porque le daba por leer cosas curiosas y después preguntarles a sus amigos si sabían eso, y siempre le respondían que no, así que decidió aportar lo que él aprendió.

Su manera de escribir y lo que informaba le hizo vivir varias experiencias, como cuando Rogelio Montemayor estaba en campaña para gobernador y ‘destapaba’ algunos calefactos para alcaldías de los municipios, pero en pláticas privadas fuera de las entrevistas.

Tanto escuchó Francisco que Montemayor decía nombres enfrente de él, que un día le preguntó si lo hacía a propósito.

“Sí –le contestó Rogelio Montemayor- lo he mencionado a propósito cuando estás tú, pero ya me di cuenta que no publicas nada, lo cual me hace tenerte confianza”, cuenta Treviño Granados.

Y le preguntó entonces:

“¿Puedo mencionar el nombre de la persona que será el candidato en Saltillo?”, y el ex gobernador le dio luz verde.

En su columna siguiente Treviño Granados anunciaba que sería Miguel Arizpe el candidato a la alcaldía de la capital coahuilense.

LA ESCENCIA DEL PERIODISMO ES LA VERDAD

Dice don Francisco que el periodismo es servicio, es señalar la falla pero también proponer una solución, no es criticar por criticar.

“Vemos con mucha lástima como nos llegan cada vez más mercenarios que se sirven del periodismo y se conjugan con el poder para tratar de eliminar a quienes hacen carrera por un periodismo vertical y objetivo”, sentencia.

Además asegura que una de sus tareas ha sido siempre buscar la forma de ayudar a los demás, y descarta el que exista una “vieja guardia” y una “nueva guardia” en el periodismo.

“Esto nunca ha pasado, no es ni vieja guardia, ni nueva guardia, nunca pasará el servir y orientar a los demás. Hay que servir de una manera correcta, vertical y sobre todo cerca de los problemas de la gente, porque a ellos nos debemos”, indica.

También llama a los periódicos a la originalidad.

“No hay que encasillarse, hay que dar lectura para todos. Algunos periódicos están saliendo adelante porque no traen la misma noticia que otros. En un periódico resalta más el que trae la noticia más original”, señala el columnista.

Don Francisco dice también que hace falta mucho periodismo de investigación en Coahuila, pues asegura que llama mucho la atención cuando se encuentra en un periódico un buen reportaje.

Asimismo sentencia que la verdad es la esencia del periodismo.

“La verdad no pasa de moda. La esencia del periodismo es la verdad, no la puedes trastocar, ni meter debajo de algo, ni hacer a un lado. La verdad siempre va a imperar, a veces tarda, pero impera la verdad”, señala.

MAMÁ, TE BUSCA UN SEÑOR

No hay duda de que el periodismo es una profesión demandante, como un médico tiene que estar siempre listo para una emergencia, así un periodista tiene que estar preparado siempre para una eventualidad.

Como dice Francisco Treviño “es una profesión que le consume a uno mucho tiempo”.

Francisco se casó con doña Aminda Leticia Aguirre Vázquez, con quien procreó a 3 hijos: Francisco Javier, Aminda Gabriela y Alejandro. Y además es abuelo de seis niños.

Dice que a su esposa le tocó ‘aguantarlo’ cuando se iba a las campañas, porque antes duraban hasta seis meses.

“Había una anécdota entre los periodistas de aquel tiempo, que decía que se iba uno y regresaba al poco tiempo a la casa y los niños salían corriendo y decían ‘¡allí viene mi papá!’ con mucho gusto. Luego a los dos meses que volvía a regresar un periodista, sus hijos ya no salían, y sólo gritaban ‘¡mamá, allí viene mi papá!’. Pero a los seis meses todo cambiaba, porque ya nada más decían ‘Mamá, aquí te habla  un señor’”, relata y ríe.

Treviño Granados asegura que seguirá hasta que el cuerpo, o los dedos aguanten, porque escribir es para él como una medicina, como un alimento.

“No es trabajo cuando tú haces lo que quieres. Nos hemos dado cuenta con el diario vivir que el ocio envejece más que el mantenerte activo”, señala.

Y aunque tiene su cuenta de correo electrónico, desde donde manda su columna a los periódicos, y en donde recibe críticas y felicitaciones, él seguirá presionando las teclas de su Olivetti.

“No pienso colgar los guantes”, dice.

“Le agradezco a El Heraldo, donde yo me inicié y me forjé”, finaliza. (JOSÉ TORRES)