Search
Jueves 23 Febrero 2017
  • :
  • :

La economía mundial crecerá 2.7% en 2017 pese a la escasez de inversión: Banco Mundial

la-economia-mundial

 

Pese a la escasez de inversión, el crecimiento económico mundial tendrá una moderada aceleración de 2,7% en 2017, prevé el Banco Mundial.

“Tras años de niveles desalentadores de crecimiento mundial, observamos esperanzados mejores perspectivas económicas para el futuro”, manifestó Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial.

Según el informe del Banco Mundial de enero, Perspectivas económicas mundiales, en las economías avanzadas se espera que el crecimiento repunte hasta el 1,8% en 2017.

El estímulo fiscal en las principales economías — y, en particular, en Estados Unidos — podría generar un crecimiento interno y mundial más rápido que el previsto, aunque una creciente protección comercial podría tener efectos adversos. Este año, el crecimiento en el conjunto de los mercados emergentes y las economías en desarrollo debería recuperarse hasta un 4,2% — respecto del 3,4% del año que acaba de finalizar –, con un aumento moderado de los precios de los productos básicos.

No obstante, la incertidumbre derivada de la orientación de las políticas de las principales economías ensombrece esta perspectiva. Un periodo prolongado de vacilación podría dilatar el lento crecimiento de la inversión que está refrenando a los países de ingreso bajo, mediano y alto.

Según estimaciones, la región de América Latina y el Caribe volverá a tener un crecimiento económico positivo este año, luego de que se registrara una contracción del 1,4% en 2016, el segundo año consecutivo de recesión y la primera vez en más de 30 años que se registra una contracción plurianual.

El Banco Mundial estima que los precios de los bienes primarios se estabilizarán y se recuperarán gradualmente a mediano plazo, favoreciendo modestamente a los exportadores regionales.

Asimismo, el organismo internacional prevé que Sudamérica saldrá de la recesión este año. La subregión, que abarca países que son grandes exportadores de petróleo y metales, sufrió una contracción del 2,8% en 2016.

Brasil crecerá 0,5% y el crecimiento económico será de 2,7% en Argentina, 2,5% en Colombia. Sin embargo, Venezuela y Ecuador se enfrentarán a una caída de su economía de 4,3% y 2,9%, respectivamente.

Las perspectivas de la subregión de México y América Central, que crecerá a una tasa del 2,1% en 2017, son relativamente mejores que las de Sudamérica, aunque las expectativas de crecimiento se han deteriorado en el segundo semestre de 2016.

En México, se prevé que la inversión disminuirá en 2017, a raíz de la incertidumbre política en Estados Unidos, lo que contribuirá a una pequeña desaceleración del crecimiento, que quedará en 1,8%. No obstante, se considera que en este país el consumo privado será más sólido, gracias a la baja inflación, el bajo nivel de desempleo, el aumento de los salarios reales y el gran caudal de remesas.

Las monedas débiles podrían dar un impulso competitivo a las exportaciones de la subregión, pese a que las condiciones mundiales no propician un crecimiento vigoroso del comercio internacional.

En el Caribe se prevé un crecimiento a un ritmo estable de 3,1%. Según los pronósticos, el crecimiento en República Dominicana, la economía más grande de la subregión, se reducirá al 4,5% a medida que disminuyan los gastos del Gobierno tras la terminación de los proyectos de construcción de gran escala.

En el informe se analiza también el preocupante debilitamiento que ha experimentado recientemente el crecimiento de la inversión en los mercados emergentes y en las economías en desarrollo, que representan un tercio del producto interno bruto a nivel global y aproximadamente tres cuartos de la población mundial y de los pobres del mundo. El crecimiento de la inversión disminuyó al 3,4% en 2015 respecto del promedio del 10% registrado en 2010, y es posible que se haya reducido otro medio punto porcentual el año pasado.

La ralentización del crecimiento de la inversión es, en parte, una corrección de los elevados niveles previos a la crisis, pero también es reflejo de los obstáculos a los que han tenido que hacer frente las economías emergentes y en desarrollo, como precios del petróleo bajos (para los exportadores), menor inversión extranjera directa (para los importadores de productos básicos) y, de manera más general, las cargas de la deuda privada y el riesgo político.

“Podemos ayudar a los Gobiernos a que ofrezcan al sector privado más oportunidades de inversión, con la confianza de que el nuevo capital que genere pueda incorporarse a la infraestructura de la conectividad mundial”, afirmó Paul Romer, primer economista del Banco Mundial.

“Sin calles nuevas, el sector privado carece de incentivos para invertir en el capital físico que son los edificios nuevos. Sin un espacio de trabajo nuevo conectado con nuevos espacios para vivir, los miles de millones de personas que desean incorporarse a la economía moderna perderán la oportunidad de invertir en el capital humano que se deriva de la formación en el empleo”, añadió.

Por lo que respecta a China, se prevé que prosiga una desaceleración ordenada del crecimiento a una tasa del 6,5%. Sin embargo, las previsiones generales para los mercados emergentes y las economías en desarrollo se ven atemperadas ante la apatía del comercio internacional, la moderación de la inversión y la fragilidad del crecimiento de la productividad.

Entre las economías avanzadas, se espera que el crecimiento en Estados Unidos repunte al 2,2% a medida que el crecimiento de la producción y la inversión cobren impulso tras un 2016 débil. En el informe se analiza cómo el estímulo fiscal propuesto y otras iniciativas de políticas en Estados Unidos pueden repercutir en la economía mundial.

“Un elevado nivel de incertidumbre en las principales economías también podría repercutir negativamente en el crecimiento mundial”, concluyó. (CINU)

Comenta aquí este artículo:

comentarios