¿Qué Papa veremos los mexicanos?

(11)ITALIA-ROMA-SOCIEDAD-FRANCISCO

La primera visita del papa Francisco está atravesada por distintas expectativas, que no necesariamente coinciden, y que parecen estar enfrentadas. Las imágenes de fervor y alta emotividad que serán mostradas al mundo durante la visita papal, contribuirán a confirmar el carisma de Francisco y la vigencia de la catolicidad.

Una de las expectativas que se espera en esta visita es que se muestre la imagen de un Papa mensajero de la paz y la misericordia, imagen que sería inmortalizada por las primeras secuencias de Francisco llegando a tierras mexicanas, repitiendo la fórmula ya probada de la estampa de un Papa postrado como niño indefenso bajo la mirada maternal de la Virgen de Guadalupe. Además, la televisión aprovechará para mostrar en horario estelar a Bergoglio en el papel del “más mexicano de los papas”, dejándose coronar con un sombrero de charro.

En esta expectativa, también veremos seguramente montajes de espontaneidad de un niño indígena o una madre marginada que, sin importar vallas y operativos de seguridad, se aproximan al Papa y son recibidos por él con un tierno abrazo. Todas estas tomas “prêt-à-porter” sin duda aceitarán el carisma popular del Papa, como una estrella más de la televisión de masas y de la fe popular de los mexicanos.

Pero Bergoglio no es Wojtyla, ni tampoco se parece a Ratzinger, lo que abre también otra expectativa. Según sus declaraciones previas y la elección de los lugares que visitará, esta vez el Papa no viene a México a confirmar el idilio con los presidentes, obispos o con los empresarios. Los lugares que él mismo eligió para su visita son muy contrastantes a los visitados por sus antecesores. En lugar de acudir al Cerro del Cubilete, visitará una cárcel en Ciudad Juárez, set de múltiples violencias de fama mundial: las mujeres de Juárez, el narcotráfico, la dureza de la frontera, migración, tráfico humano, guerra de los cárteles. San Cristóbal de las Casas es el escenario del catolicismo de liberación latinoamericano que tanto condenaron sus antecesores, victimizando a los teólogos de la liberación como fueron Leonardo Boff (hoy asesor de Francisco) y Samuel Ruiz (impulsor de la Teología Indígena). También es el lugar donde nació un ejército indígena que convirtió en ícono de lucha poscolonial al Subcomandante Marcos. Pero además Chiapas es lugar frontera donde los centroamericanos emprenden su calvario para migrar hacia el norte. Y por último habrá que considerar que es también el estado donde el catolicismo ha perdido más adeptos hoy, formando un frente de iglesias evangélicas y pentecostales que ven al Papa como un anticristo. Por su parte, Michoacán es la tierra ejemplar de lo que él mismo denominó “mexicanización”, refiriéndose al horror causado por la violencia y la inseguridad que genera la complicidad entre gobiernos y la delincuencia organizada.

El Papa ha mostrado ser un maestro en el dominio de los recursos de la publicidad, pero debajo de su investidura está Jorge Bergoglio, un religioso jesuita, el símbolo de los tiempos cambiantes, y ante todo un portavoz de la defensa de los derechos humanos, que ha manifestado preocupación por los problemas de México, como el trato inhumano de los transmigrantes, la violación sistemática de derechos humanos, las desapariciones forzadas e incluso la descomposición moral de la Iglesia debido a los casos de abusos sexuales y pedofilia, como los protagonizados por Marcial Maciel.

Nos resta esperar a ver cómo se concreta la visita del Pontífice, para reconocer si ganarán la atención de los mexicanos las inercias prefabricadas para la televisión, que inmortalizarían la ficción del México siempre fiel al Papa o si, por el contrario, seremos capaces de escuchar la voz crítica de Bergoglio que se asomará entre la expresión aturdidora de los vivas y cantos de sus fieles.

FRANCISCO REPRESENTA ASPIRACIONES DE CAMBIO: INVESTIGADORES

La popularidad del papa Francisco se debe a que encarna la esperanza de la transformación de la Iglesia Católica y las aspiraciones de la población a una mayor justicia social, coincidieron investigadores.

Gilberto Giménez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, comentó que el papa Francisco se ha convertido en una figura necesaria para los debates de pobreza y desigualdad, pues representa las aspiraciones de cambio características de nuestra sociedad tanto dentro como fuera del ámbito religioso.

“Dentro del ámbito religioso la figura de Francisco y las cualidades que se le atribuyen se relacionan con la esperanza de una nueva primavera en la Iglesia. (…) En el ámbito extra religioso, en la geopolítica internacional se le relaciona con las aspiraciones de una mayor justicia social y ambiental, con la lucha contra la desigualdad social, con la búsqueda del diálogo y la paz en las relaciones internacionales”, explicó.

En su participación en la mesa redonda “El papa Francisco. Su personalidad, su pensamiento y su visita a México”, el investigador comentó que el pontífice argentino se trata de un personaje carismático, debido a que ha introducido “vientos de cambio” en Iglesia, en donde la gente ha depositado sus esperanzas en él.

En su intervención, Hugo José Suárez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, indicó que el papa Francisco visita un país altamente religioso, sin embargo en los últimos años dejó de ser solamente católico y la diversidad religiosa cada vez es mayor.

“El monopolio religioso que estaba concentrado definitivamente en la institución católica y que estaba preocupada por mantener y reproducir ese monopolio resulta que en las últimas dos, tres, décadas se ha ido resquebrajando y nos ha dado el resultado que estamos teniendo ahora”, apuntó.

La diversidad religiosa no es uniforme, puesto que hay una diferencia entre la parte central del país y las fronteras, particularmente Chiapas donde se han incrementado las Iglesias Evangélicas; la edad también es un factor para esta diversidad, ya que hay una diferencia en la manera de “vivir la fe” entre los jóvenes y los adultos, explicó el también catedrático de la UNAM.

“Dentro de la propia diversidad con la cuestión territorial o etaria tenemos una variación tremendamente importante”, dijo.

En tanto que el investigador del Colegio de México, Roberto Blancarte, consideró que el poder del papa es esencialmente simbólico que material, dado que la Santa Sede no tiene la fuerza económica capaz de alterar las finanzas internacionales ni existe intercambio comercial con los países que tiene relaciones, sino que su poder radica en sus mensajes.

Destacó que los políticos mexicanos no saben cómo tratar a los pontífices, si deben tratarlo como dirigente religioso o como jefe de Estado, por lo que se encuentran titubeantes entre recibirlo con todos los honores por tratarse del vicario de Cristo o mantener su distancia.

“No saben si besarle el anillo, si inclinarse si se deben referir con su título oficial de su santidad, si tratarlo como dirigente religioso o como jefe de Estado. Tienen claro que estamos en una República en un estado laico, pero no saben si guardar distancia o abrazar al invitado. Titubean entre recibirlo amablemente y dejarlo entre sus feligreses”, expresó. (EL UNIVERSAL)